EL JOPO MAS PODEROSO CONTRAATACA

Trump se lanza contra Sanders en su tercer informe: “No permitiremos que el socialismo nos destruya”.

La vocera Nancy Pelosi destruyó ante el pleno de la bicameral el informe del presidente. Juan Guaidó como invitado sorpresa. La protesta de Ocasio y el squad.

Todavía con el peso del impeachment encima y a un día de que los republicanos lo exoneren en el Senado, Donald Trump presentó su tercer Estado de la Unión la noche del martes en Washington. La pompa, circunstancia y unidad que suele rodear el informe anual del presidente vivió este año su momento más bizarro. La noche arrancó con el pie izquierdo cuando Trump aparentemente se negó a estrechar la mano de la vocera de la Asamblea de Representantes Nancy Pelosi, quien -como la marca el protocolo- segundos después presentó al presidente ante la sesión bicameral conjunta. Los republicanos estallaron entonces clamando por “cuatro años más” de administración trumpista.

Destacó la presencia de Juan Guaidó, “el verdadero y legítimo presidente de Venezuela”, dijo Trump. Agregó que Guaidó “carga con las esperanzas, sueños, y aspiraciones de todos los venezolanos”. A pesar de los esfuerzos de EU y el Grupo de Lima, Nicolás Maduro ha logrado mantenerse en el poder de la nación caribeña. Para Trump el apoyo del voto latino en Florida -liderado por cubanos y venezolanos- es clave para ganar la reelección en noviembre. La administración anunció hace unos días nuevas sanciones contra Venezuela.

En ese mismo tenor, y quizá ante el repunte de Bernie Sanders en las encuestas, Trump habló de su oposición al proyecto de salud universal que impulsan los candidatos presidenciales demócratas y que fue impulsado por primera vez por Sanders en 2016.

“Hay algunos que quieren quitarles el sistema de salud, quitarles a sus médicos y abolir los seguros privados por completo”, acusó el presidente. “132 legisladores en esta sala han apoyado legislación para oponerse a la toma socialista de nuestro sistema de salud, eliminando los seguros privados de 180 millones de estadounidenses”.

En fechas recientes Trump ha acusado al Partido Demócrata de intentar sabotear la candidatura de Sanders. No han faltado los analistas y opinólogos que aseguran que Trump prefiere enfrentar al senador por Vermont pues su nominación alienaría al voto centrista que preferiría votar por alguien como Buttigieg o Biden, sin embargo, en términos discursivos y como figura antiestablishment, Sanders sería un rival muy complicado para Trump.

“Para los que están viendo en casa esta noche, quiero que sepan que nunca vamos a permitir que el socialismo destruya el sistema de salud estadounidense”, advirtió el presidente, y agregó que el Partido Demócrata quiere ofrecer salud a los inmigrantes ilegales.

En esta misma línea, y como en años anteriores, el presidente se fue contra las llamadas ciudades santuario en estados como California y Nueva York, donde las autoridades locales no denuncian a los inmigrantes indocumentados con las autoridades federales.

“Los Estados Unidos de América deberían de ser un santuario para los ciudadanos americanos respetuosos de la ley, no para los criminales”, demandó.

Esta noche quedó claro que la campaña del presidente rumbo a noviembre se va a tratar de ensalsar lo que él percibe como sus triunfos y alertar sobre los supuestos peligros de las políticas que impulsan los candidatos demócratas.

Trump habló de los recortes fiscales que introdujo en su primer año con la reforma al sistema fiscal, a pesar de que sólo las corporaciones hayan sido directamente beneficiadas. Donde sí pudo presumir es en sus números de empleo, con la tasa de desempleo más baja en décadas.

Al evento no le faltaron momento de emoción dignos de telenovela. Trump aprovechó la noche para honrar al conductor de radio conservador Rush Limbaugh con la medalla a la libertad, el máximo reconocimiento que otorga el Poder Ejecutivo en EU. Limbaugh -quien junto a los nuevo opinólogos hoy parece hasta moderado, a pesar de ser el pionero entre los líderes de opinión de la extrema derecha- ha sido una voz fundamental de los republicanos desde los 90. Hace unos días el comunicador anunció que padece un cáncer pulmonar muy avanzado. “Gracias por tus décadas incansables de devoción a nuestro país”, dijo Trump desde el podio, mientras la primera dama Melania Trump le colgaba la medalla a Limbaugh.

El desencuentro inicial con Pelosi no fue el único de la noche. Cuando terminó su discurso el presidente, la vocera de la Asamblea tomó la copia del informe que le entregó Trump y la rompió enfrente de las cámaras y ante el pleno de la sesión. Fue un momento de alta teatralidad, muy acorde con el tono que el presidente impuso.

No fue el único desaire del lado demócrata. La congresista estrella del ala progresista del partido, Alexandria Ocasio-Cortez, desde la tarde informó que no asistiría al informe de laborales.

“Después de mucha deliberación, he decidido que no voy a usar mi presencia en una ceremonia de Estado para normalizar la conducta ilegal de Trump y su subversión de la Constitución”, dijo Ocasio desde su cuenta de Twitter. “Nada de estos es normal y no voy a legitimarlo. En consecuencia, no voy a atender el Estado de la Unión”.

Otras nueve legisladoras, entre ellas Ayanna Pressley e Ilhan Omar, se unieron a la iniciativa de Ocasio.

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