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EDITORIAL

Published on diciembre 19th, 2017 | by concordia7

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VIOLENCIA Y PLANIFICACIÓN DE LA VIOLENCIA

Los hechos ocurridos ayer en los alrededores del congreso nacional, deben, por lo menos servirnos, para entender esta violencia como producto de una planificación rigurosa del crecimiento exponencial de sectores marginales, violentos. (J.M.H.)

Quienes conocemos el accionar organizado de los barrabravas del futbol, con el fin de delinquir, atacar y sojuzgar a otros sectores o bandos, mediante la violencia, nada de lo ocurrido ayer fue sorpresa o extraño ante lo que vemos en los alrededores de canchas de futbol, cuando la excusa del “aguante” sirve de pantalla para dirimir luchas internas, poder en la tribuna, “negocios”, robos, drogas, viajes “mundiales”, trapitos, “ser mano de obra” de políticos de ocasión, que a su vez los ensalzan, los protegen y les brindan impunidad. La primera línea de la violencia sobre la policía, era “operación barrabrava” en su máxima expresión.

Había “relevos” para mantener el ataque, paralelamente se robaba y saqueaba pequeños negocios que quedaron geograficamente en el medio, se detectaron referentes de barrasbravas de clubes importantes a la cabeza de los ataques, los proyectiles logrados y las armas caseras usadas son casi de rutina en la organización barrabrava.

Puede haberse encontrado, como de hecho ocurrió, referentes políticos de sectores radicalizados atacando a las fuerzas de seguridad con tumberas caseras, pero eso también es cultura barrabrava.

En ese contexto escenográfico se dió, como lo llamaría un barra, “la batalla del congreso”. fuerza de choque lumpenizada, marginalizada, usada como mano de obra para la violencia, a cambio de promesas de impunidad, abogados y botines de guerra que “cosechen”.

Para que lo de ayer ocurriera, de la forma en que ocurrió, con los actores que participaron, necesariamente hubo una larga y meticulosa “planificación” de marcha hacia la pobreza marginal de vastos sectores de la sociedad.

Podemos situar el comienzo en el golpe de estado del 76, con la entronización de la impunidad en el poder, y la consolidación de un modelo económico de exclusión de las grandes mayorías, en favor de pequeños poderosos grupos económico-financieros, que arrojaban a la calle a miles de trabajadores, cuando no desaparecían, todo eso con la complicidad de una justicia que sigue siendo la misma de aquel entonces, y grupos políticos y gobiernos de pequeños caudillos feudales que no decían la verdad porque perdían elecciones.

Esos mismos caudillos feudales repitieron métodos, formas y planes al mejor postor de los 90, cuando llegaron a gobernar el país, y cuando se va al mejor postor, solo gana el poderoso de bolsillo que todo lo compra, que todo corrompe, que todo margina.

Así crecieron generaciones enteras viviendo de la dádiva de un estado que solo lo quieren ahí, en el borde de la sobrevivencia y mendigando migajas por despachos municipales, provinciales y nacionales, a cambio de lo que sea, de como sea y para lo que sea.

Todo eso formó, consolidó y accionó las capas de la cebolla que ayer salieron de golpe a decir, no me importa nada, “no se lo que quiero pero lo quiero ya”, diría el gran Luca.

Una de las capas de la cebolla fueron gobiernos que con medidas demagógicas, pusieron al borde de la desaparición al sistema previsional, al que, estando en el poder, usaron para convertirse en pagadores seriales de la deuda externa, siendo que venían de hacerle 14 paros a Raúl Alfonsín en contra del pago de esa deuda, que ya en el poder rechazaban mejoras a los viejos, mientras prestaban esa plata a las grandes multinacionales.

Fueron esos gobiernos que consolidaron la marginalidad a cambio de planes-migajas sociales, sin exigir nada a cambio, ni vacunas, ni certificados de estudios, ni capacitación, nada, solo estar disponible en la calle cuando los gorilas protesten, como si hubiera algo mas gorila que tener pobres-capangas a disposición por asegurarles pobreza.

La otra capa de la cebolla son dirigentes sindicales cómplices de la dictadura, del liberalismo PJ-menemista, de la billetera del poder de turno, declarando paros para liberar las fieras marginales que ellos mismos rechazan en sus fuentes de trabajo pero usan como fuerza de choque en la calle.

La otra capa de tan grande formación de la cebolla de la marginalidad, son aquellos que, habiendo nacido, crecido y multiplicado sus fortunas desde la impunidad de la patria contratista, hoy pretenden disfrazar de diálogo todo aquello que trajeron al gobierno desde su nacimiento como grupo de poder, siempre y cuando sus posiciones de privilegios de clase y ahora de poder político, no se someta a debate o controversia, que, como decían sus antecesores..”para eso ganamos”.

La demostración cabal de esto es la comprobación en el accionar del gobierno, que el rotulo “CAMBIEMOS”, SOLO SIRVE PARA ARMAR LINDAS FRASES DE CAMPAÑA, pero carece de total seriedad e identidad como fuerza política actuando bajo las reglas que marca el funcionamiento de la democracia, la que no es un club de amigos llegando al sillón mayor para el que los resetearon en lujosos colegios al servicio del poder permanente.

Todos aportaron su granito de arena para ver ayer tanta marginalidad expuesta en forma de violencia, todos aportaron para consolidar y entronizar a los que planificaron el 33% de pobreza, todos aportaron desde la hipocresía en los discursos altisonantes, mientras se llevaban la plata del pueblo para sus cajas, campos empresas, cuentas en el exterior o corporaciones enriquecidas de la noche a la mañana.

La última capa de la cebolla es el pueblo, este pueblo que harto ya de estar harto, simplemente mira el final de una repetida tragedia nacional que por eso mismo ya se transforma en farsa, conducida por farsantes que hasta sonrien para el flash de circunstancia, sabiendo que este pueblo ya ni siquiera sueña con sentarse a la mesa y mirar tranquilos la novela de que afuera está todo ok.


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