¡¡¡QUE HIJO DE TATO!!! SE VIENE LA CUMBRE DEL PJ 20 ¿LLEVAR O NO LLEVAR A CFK?

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Como todo el mundo sabe, en los subsuelos de la Casa Rosada trabajan cientos de clones de Marcos Peña creados por un científico alemán que vive en el Amazonas, todos vestiditos de saco azul y camisa celeste sin corbata, que se dedican día y noche a instalar a Cristina. (ALEJANDRO BORENSZTEIN-Humor Político)

“¿De que trabajás?”, les preguntan en el barrio. “Yo trabajo de instalar a Cristina”, dice uno de los pibes cuando va llegando a su casa agotado de tanto andar instalando.

Dicen los que saben que el gobierno lleva adelante este plan calculando que con Cristina como candidata opositora, lograrán polarizar la elección y así asegurase el triunfo en 2019. Facilísimo.

A caballo de esta idea se plantea la contradicción de que al instalar a Cristina se agita el fantasma chavista, se atemoriza a los inversores, se paraliza aún más la economía y se agudiza la situación política. De ese modo, el gobierno se terminaría autoinfligiendo un daño que neutralizaría el objetivo del plan “Installing Cristina”.

Analistas, opinadores, empresarios, sindicalistas, políticos y demás miembros del circulo rojo se pasan el día debatiendo sobre este asunto como si no tuvieran otra cosa mejor que hacer.

Como teoría conspirativa me gusta. Es muy Netflix. Pero yo hago una pregunta básica: ¿A quien se le puede ocurrir que un gobierno que no puede parar la inflación, ni bajar un poquito la pobreza, ni siquiera organizar un Boca River, puede tener tanto poder como para instalar a una candidata presidencial con 5, 6 o 7 millones de votos?

De ser esto posible y puesto a elegir, yo preferiría que usen semejante poder para desinstalarla y terminar con el problema de una buena vez. Pero se ve que un plan “Deleting Cristina” no es tan sencillo. No lo es para el gobierno, pero muchísimo menos lo es para la oposición.

De hecho, viendo que no se la pueden sacar de encima a Cristina, los peronistas se están tratando de juntar para ver cómo evitar que en la próxima elección el Gato se los coma crudos.

Superado ya el G-20 y a pocos días del inicio de los tradicionales saqueos que el kirchnerismo va a tratar de organizar, el peronismo se apresta a realizar su propia cumbre: el PJ 20. Como no se ponen de acuerdo en que provincia hacerlo, es muy posible que lo hagan en Uruguay.

Se van anotando Massa, Schiaretti, Urtubey, Pichetto, Bossio, Uñac, Manzur, Scioli, Lavagna, Pignanelli y muchos más.

Mientras tanto, ya fueron a refugiarse a la conserjería de Cristina Fernández de Hilton viejos detractores del kirchnerismo como Felipe Solá, Daniel Arroyo y Alberto Fernández.

Proponer que el quilombo que dejó el kirchnerismo, y que hasta ahora no pudo arreglar Macri, lo van a resolver los mismos que lo crearon es una idea divertida. A medida para el humor político.

Para colmo, es aún más confuso que esta idea la estén tratando de vender los mismo tipos que durante ocho años nos contaron todo lo bueno que quería hacer Cristina pero no le salía. Como Solá o Alberto Fernández.

Este útimo es un crack que todo el tiempo tira títulos. Esta semana Fernández declaró en una nota al diario El Cronista Comercial (textual): “Cristina ya no es esa Cristina soberbia y altanera que yo conocí”, una frase que seguramente a Ex Ella le habrá encantado leer.

Es como si dijera que “el ministro Cadorna ya no es más ese estúpido que hacía todo como el orto, sino que ahora Cadorna ha reflexionado y estamos trabajando juntos y contentos por el bien del país”. Son increíbles. Después no entienden porque pierden elecciones.

A esta altura de la historia podemos decir que, desde Urtubey hasta Moreno pasando por Massa o Kicillof, hay infinitas maneras de entender al peronismo. Exactamente eso es lo que aprovecha Cristina Fernández de Sheraton.

Desesperados por aprovechar el fracaso del gobierno en arreglar el quilombo que les dejó Cristina Fernández de Sofitel, los peronistas buscan la manera de acordar una idea que los una y al mismo tiempo neutralice el apoyo electoral propio que tiene Cristina Fernández de Jardines de Babilonia. Dificilísimo porque, para colmo, a cualquiera de ellos les cuesta desentenderse de la década ganada.

Parece mentira que Cristina Fernández de… (completar con hotel a voluntad), después de perder en 2013, en 2015, en 2017 y muy posiblemente camino a perder en 2019, todavía los siga llevando de las narices. ¿Será que los clones de Marcos Peña que trabajan en el subsuelo de la Rosada realmente existen?

Lo primero que debería hacer el partido peronista para zafar de esta encerrona es buscarse un presidente nuevo (ya que estamos, Boca también). Lo único que les queda con apellido Perón vive en Madrid y no sería lo más recomendable. No sólo porque tendría que explicar algunas cositas que quedaron en el tintero como la Triple A sino porque en caso de volver a traerla tendríamos dos Ex Ellas: Ex Ella 1 (Isabel) y Ex Ella 2 (CFK). Es muy confuso. Mejor ofrecerle el cargo a Julio Bárbaro que a los 75 años está mucho más aggiornado que toda La Cámpora junta.

También tienen que buscarse un nuevo DT (como Boca). Ahí me parece que ninguno supera a Pichetto. Es el único que la tiene clara.

Y después armar un plantel más o menos serio y que no se le lesionen los jugadores en los partidos clave (como le pasa a Boca). Massa, Urtubey, Bossio, Bertone, Schiaretti, Camaño y otros. No sé si están para pelear el campeonato pero hay equipo.

Me tiraría un lance en traer, aunque sea a préstamo, a Taiana y Filmus que son los únicos dos presentables que le quedan al kirchnerismo. Los demás están para colgar los botines. Larroque, D’Elía, Moreau, Sabbatella, Aníbal, grandes estadistas pero piantavotos como pocos. Chau, muchas gracias y a otra cosa.

También lo traería a Bielsa. Es más, se podría ofrecer una guita por los dos hermanos. Uno para el PJ y otro para Boca. Por ahí les hacen precio por cantidad.

Y aunque pueda parecer antiguo, un poco de ese viejo folklore de matones con bombos siempre hay que tener. Yo no digo de traer a uno como el diputado Thailade porque para facho ya lo tienen a Moreno, pero un par de sindicalistas, previo cacheo, siempre suma. Hay un electorado de veteranos clásicos que no se debe descuidar.

Sin embargo, evidentemente el panorama del peronismo no está facil. Apoyar a Cristina es todo un riesgo. Si pierde, pierden todos. Si gana, lo primero que va a hacer es pasar a degüello a esos viejos detractores que ahora han devenido en nuevos compañeros de ruta. Tal vez sólo sobreviva el que sepa desensillar hasta que aclare. Como hizo Macri en 2011. Veremos.

Y vos Gato, ¿cómo que no vas a ir a la asunción de Bolsonaro? Nos guste o no, son nuestros principales clientes. Hay que enfrentar la situación. Le ganamos al Cruzeiro en Belo Horizonte y al Palmeiras en San Pablo ¿Nos vamos a achicar contra el loco ese?

Vamos, ponete las pilas. Si querés te acompaño. Llevamos a las chicas y después nos quedamos un par de días en Copacabana. Avisame. Yo tengo millas en Aerolíneas. Te presto. Y de paso te olvidas por un rato de la noche del Bernabeu.

Te conozco Gato. Tristeza nao tem fin, mais vai pra frente.

En el fondo ellos están peor. Digo los peronistas, no River (todo hay que aclararle a este muchacho).

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