¡¡¡QUE HIJO DE TATO!!! «GOBERNANTES JODIENDO CON UN CELULAR EN LA MANO»

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En EE.UU. con Trump ya están más adelantados en este formato, van por la tercera temporada. (ALEJANDRO BORENSZTEIN-Humor Político)

Si ya de por sí es insólito tener una ex presidenta paseándose por ahí con una docena de causas penales y varias prisiones preventivas bloqueadas por sus fueros parlamentarios, mucho más divertido aún es el hecho de que se defienda haciendo videítos caseros con un celular en los que relata la visita a un juzgado en Río Gallegos o expone los problemas de salud de su hija o, más ridículo aún, muestra como le rayaron las paredes del living durante un allanamiento en El Calafate.

Ni hablar de lo gracioso que resulta ver al mismísimo Presidente de la Nación, si uno mira la situación con cierta distancia emocional, explicando las nuevas medidas económicas en otro videíto casero hecho con un celular donde aparece visitando a una humilde pareja de votantes de Cambiemos que le dan ánimo y le explican, ellos a él, que las cosas están muy difíciles pero que entienden la situación y van a aguantar.

Completa este show de la política en modo Instagram el candidato Sergio Massa que cuelga videítos en las redes donde se lo ve manejando por distintas rutas argentinas mientras habla con algún paisano sobre las penurias que está sufriendo (el paisano, obviamente). El recurso de “video charlando mientras manejo un auto” está ya un poquito gastado. De hecho, hay otro que anda dando vueltas por ahí, con Macri y Vidal en un auto recorriendo obras.

En ese formato y puesto a elegir, yo prefiero la versión de Jerry Seinfeld que se puede ver en Netflix y se llama “Comediantes en autos tomando café” (Comedians in cars getting coffe). Recomiendo especialmente el capítulo en el que Jerry Seinfeld saca a pasear a Jerry Lewis, poco antes de su muerte. También los de Barack Obama y Mel Brooks.

Sin embargo para los que nos gusta separar lo que es en joda y lo que es en serio, la idea de explicar medidas económicas con un videíto medio pedorro no cierra.

No sé a usted amigo lector, pero a mí me gusta que me hablen claro. Una cadena nacional breve, sobria y precisa explicando asuntos importantes me resulta más efectiva que todas estas gansadas audiovisuales en las redes sociales a las que nos vienen sometiendo los que fueron gobierno, lo que son y los que pretenden serlo.

Es verdad que Cristina abusó hasta el hartazgo y arruinó para siempre el concepto de “Cadena Nacional”, como arruinó casi todo lo que tocó de este país. Pero los argentinos merecemos que alguien recupere la institución “Cadena Nacional” para ser usada cuando hay que explicar temas relevantes, como corresponde.

Después si el presidente quiere salir a tocar timbres y hacer todas esas morisquetas que le gusta hacer, que vaya nomás. No tengo problema. Pero a mí explicame las cosas de frente y clarito. Sobre todo si me estás rompiendo el tujes. Porque si te rompen el tujes pero por lo menos te lo explican, en una de esas te la bancás mejor.

De todos modos, si alguien cree que esta nueva manera de hacer política es un delirio que alcanzó su techo déjenme decirles que, en realidad, lo que estamos viendo es sólo el principio. La primera temporada. Si quieren le ponemos nombre: “Gobernantes jodiendo con un celular en la mano”.

En EEUU con Donald Trump ya están mucho más adelantados en este formato. Podríamos decir que van por la tercera temporada de la banalización política.

Ni hablar en Ucrania donde hoy está terminando la cuarta o la quinta temporada que ya es un delirio inimaginable, hasta para nosotros los argentinos. Veamos.

Aclaremos antes que nada que todo lo que voy a contar ahora es rigurosamente cierto. Posta.

Hoy en Ucrania se lleva a cabo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. De un lado el actual presidente Petró Poroshenko que busca su reelección. Del otro, Volodymir Zelenskiy, un famoso actor cómico ucraniano que viene de protagonizar una serie en Netflix llamada “Sirviente del pueblo” donde justamente personifica a un profesor de colegio que llega a ser presidente de Ucrania.

Aparentemente el tipo se entusiasmó con su papel en la serie y decidió presentarse como candidato en las elecciones presidenciales del 31 de marzo pasado. Simpático como todo comediante, 41 años, medio retacón, robusto. Se la hago corta: ganó la primera vuelta con el 30,2% de los votos y hoy domingo se enfrenta en el ballotage con el presidente Poroshenko que salió segundo con el 15,9%.

Como todo candidato que sale segundo, Poroshenko reclamó urgentemente un debate presidencial con Zelenskiy. El cómico aceptó el desafío pero redobló la apuesta con un video tremendo grabado en el medio del Estadio Olímpico de Kiev donde le dice: “Acepto el debate pero yo pongo las condiciones: lo hacemos acá, con 70.000 personas en la cancha… Poroshenko, te doy 24 horas para decidir, pensalo.” El video es mortal (buscar en Youtube Zelenskiy desafía a Poroshenko a debate olímpico).

El presidente le contestó con otro videíto donde le decía “¿Querés un estadio? Tendrás tu estadio”. Y al toque aceptó.

Zelenskiy, que evidentemente tiene un talento extraordinario para la joda, le agregó pimienta al desafío y propuso que, antes del debate, ambos candidatos debían someterse a un análisis de sangre y orina para demostrar que estaban limpios de alcohol y drogas. Un pícaro porque en todo Ucrania se comenta que Poroshenko le entra al Fernet sin asco. O al vodka, no lo sé.

Hinchado las pelotas, el presidente ucraniano se presentó a debatir en el Estadio Olímpico de Kiev el domingo pasado. Previamente, y tal como lo había propuesto Zelenskiy, pasó por el vestuario para hacerse los análisis de sangre y dejar la muestra de orina. Poroshenko salió del vestuario con la camisa todavía arremangada (por la extracción, obviamente) pero se encontró con que el atril de Zelenskiy estaba vacío. El cómico mandó un videíto mostrando que se estaba sacando sangre en una clínica y diciendo: “El debate se hace cuando digo yo”. Una pesadilla para el pobre Poroshenko. Finalmente puso fecha para el viernes pasado, o sea anteayer.

Y así fue. El estadio estaba bastante lleno. Curiosamente llevó más hinchada el presidente Poroshenko que el cómico Zelenskiy, que se supone es más popular y además es el favorito en todas las encuestas.

Los militantes estaban ubicados en las plateas y en todo el campo de juego, divididos por un cordón policial para evitar que la famosa grieta ucraniana provocara una tragedia. A esta altura cabe aclarar que Ucrania es un país normal donde se permite jugar con hinchada visitante.

En una de las cabeceras del estadio estaba el escenario del debate y en la cabecera opuesta había un escenario con bandas de rock. Insisto amigo lector, es todo posta.

El presidente Poroshenko entró a la cancha mientras sonaba la banda ucraniana “Machete” que hace pop rock en ruso y son partidarios de Zelenskiy. No me consta si hubo papelitos, pero todo lo demás si: banderas, bufandas, gorros y vinchas con los colores partidarios, cantitos, insultos, pitos, bengalas, etc. No hubo bombos porque se ve que allá los peronistas ucranianos son distintos a los nuestros.

Después entró Zelenskiy y se putearon frente a todo el país durante dos horas. Punto.

Hoy votan. Hoy es el último capítulo de la cuarta temporada. Esta noche sabremos quien ganó.

Moraleja: ojo con seguir haciendo política con videítos pedorros porque vamos a terminar con un pelotudo haciéndose el gracioso en la Casa Rosada. Con uno cualquiera que no tenga trayectoria política. Con uno que se tome la política en joda y que sólo la use para entretener y entretenerse.

Caramba, pensándolo bien y teniendo en cuenta a los presidentes que nos gobernaron en los últimos 25 años no sería tan mala idea. Dejame ver. Dame 24 horas y te contesto con un videíto.

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