EDITORIAL

Published on mayo 2nd, 2018 | by concordia7

0

PRO – UCR: DE LA COALICIÓN A LA COOPTACIÓN

El gobierno de Macri comienza a mostrar las cartas que solo aparecen cuando el juego ya está definido. La UCR deberá elegir entre una larga agonía o la refundación. (J.M.H)

Cuando Macri, el PRO y sus amigos, pusieron la condición de acordar solo lo electoral, que quien gana se lleva todo, en realidad planteaban la progresiva cooptación de dirigentes, espacios y electorado afín, nunca cruzó la idea de una coalición, como muchos dirigentes radicales prefirieron defender, sabiendo que algún sillón los esperaba luego de su apoyo a lo imposible.

si uno busca “coalición política” dirá: “pacto entre dos o más partidos políticos, normalmente de ideas afines, para gobernar un país, una región u otra entidad administrativa”. Notese un punto mas que importante, “para gobernar un país…”, nunca fue ese el espíritu del PRO, solo planteaba sumar para ganar pero sin compromiso alguno de gobernar en conjunto, o sea, plantea un proyecto electoral de poder, para lograr el poder, no es un planteo de proyecto para gobernar, el PRO ya lo tenía y lo está plasmando, pero es su proyecto, no lo comparte, no lo desvía, si exije, que los que perdieron se disciplinen, acaten y sigan algo que no los representa, no levantar la voz es la consigna PRO a sus “aliados”, o convidados de piedra.

Aquellos radicales que acompañaron en Gualegaychú un galimatías, que es un término usado para describir un lenguaje complicado y casi sin sentido, embrollado, lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas, deberán dar explicaciones a la historia de los verdaderos fundamentos de sus votos saltando al vacío.

Coalición electoral no existe tal cual fue planteada en aquel momento, mucho menos cuando los principios e ideas no son afines, porque si hay algo que no es afín al radicalismo es una orientación de tinte conservador. Se puede tener electorados parecidos en cuanto a los sectores sociales que acompañan, eso deriva implacablemente en la imposición de uno sobre otro para adueñarse de ese electorado similar, eso es lo que está ocurriendo.

Un PRO o macrismo que necesita imponerse al radicalismo en base a su lenta desaparición como UCR, una vez que ya se apropió de su base electoral o cree haberlo hecho, es así y sus acciones en estos casi tres años así lo demuestran.

En ningún momento se dialogó en un marco definido de partido a partido, siempre el PRO elije sus interlocutores radicales, tiene preferencias que construyen a base de prebendas y destierros, nunca aceptan decisiones orgánicas de las estructuras partidarias a las que desechan e intentan reducir a su mínima expresión, esa de solo cumplir formalidades varias que no incomoden al ejercicio del poder en manos de los “atletas” de “alta competencia política”, esos que solo desarrollan genialidades por venir, en círculos cada vez mas pequeños, mas selectivos, mas obsecuentes.

La UCR está justo en esa senda en donde los caminos se bifurcan, uno, de la mano de puestos, cargos y silencios particulares, lleva a la demolición del conjunto radical, el otro es refundar lo que queda de aquel gran partido en sus ideas y ejemplos, desechando un proyecto de poder para construir un proyecto para gobernar.

El PRO no pretende consensuar sus ideas con otras, solo lo hace cuando la batalla está perdida, eso no es consenso, eso es retirada estratégica para ver cuando puede vencer al aliado incomodo.

Mientras el radicalismo no ponga por encima de todo sus ideas fundantes, sus ejemplos de gobiernos y conductas, su propia interpretación de la realidad, que genera salidas alternativas propias desde su riñón de funcionamiento, independiente de los aliados y cualquier gobierno, seguirá consiguiendo para algunos radicales condescendientes algún lugar calefaccionado con cómodos sillones, pero nunca más podrá plantar aquella vieja y nunca mas vigente bandera que dice: “NUESTRA CAUSA ES LA CAUSA DE LOS DESPOSEÍDOS”.

Hoy, quienes se escondían trás los cortinados en Gualeguaychú, para certificar que la entrega tenía forma de voto, se dan cuenta que fueron simples peones en el tablero de ajedrez de un poder naciente que define las cosas en otros ámbitos y ellos, que acompañaron para sentarse a esa mesa, ven que hoy simplemente el papel a cubrir es el de porteros de los que pasan delante suyo sin siquiera mirarlos.


About the Author



Comments are closed.

Back to Top ↑