PASADAS LAS PASO: «BAILANDO EN LA CUBIERTA DEL TITANIC»

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El resultado electoral de las PASO, paralizó todo, mercados, dolar, actividad industrial, pero no solo eso, también descolocó al gobierno y al propio frente ganador de las elecciones. (J.M.H.)

El tsunami de votos que atravesó el país a lo largo y ancho, favoreciendo al binomio FERNANDEZ-FERNANDEZ, generó una ola de reacciones en los mercados nacionales e internacionales con valores argentinos, con caídas de hasta el 65% en acciones, un dólar sin cotización real, ya que la que se brinda no es la que se comercializa, y de hecho no hay comercialización en monedas extranjeras pesadas.

Todo aquel valor o rubro con incidencia del dólar en su costo, hoy suspendieron casi a cero sus actividades en grandes operaciones, tal el caso de concesionarias de autos, inmobiliarias, grandes corralones de materiales, etc, y es así porque la brecha entre la compra y venta de la moneda yanqui, es de casi cinco pesos al llegar al mostrador de cualquier banco o agencia de cambio. Los analistas ya proyectan una espiral inflacionaria merced a la revisión de costos por parte de grandes fabricantes y productores.

Las señales deben venir desde la política, ahí se profundizó, de ahí deben salir las respuestas, claro está, si alguno de los principales actores políticos de este domingo se entera o dimensiona la real situación, algo que los hechos, palabras y acciones, no demuestran que así sea.

Si se mira hacia el gobierno, la conferencia de prensa siguió en el tono que los llevó al desastre electoral de ayer, signado por la soberbia, la centralidad en cuatro personas, y la profundización de la «grieta», como si aún no se hubiese votado, tan es así que el propio presidente Macri acaba de decir: «Esta elección no sucedió».
El Presidente culpó a la herencia recibida y afirmó: «Vamos a revertir la elección de ayer para que el cambio continúe». Negó cambios en el Gabinete.

La centralidad porteña profundizada desde un club de amigos y con casi nadie de socios, insiste en dar imagenes de fortaleza fingida que nunca tuvo y que nunca ejerció.

Tanto el presidente como su candidato a vice, Miguel Ángel Pichetto, que habló más como un integrante del gobierno que como candidato a vicepresidente, intentaron dejar abiertas las esperanzas de una victoria en un eventual balotaje. «Las elecciones definitivas son el 27 de octubre. No hay transición», consideró Pichetto. Y Macri sumó: «Esta elección no sucedió», en relación a que el resultado de ayer no representa un cambio de gobierno.

Si se mira hacia el reunificado peronismo triunfante veremos: «Alberto, Cristina, Kicillof y Lammens analizaron las PASO y culparon a Macri por el dólar». Simple y brutal, «nosotros ganamos y la culpa es del otro», cual paracaidistas dinamarqueses en los últimos 20 años de política argentina.

No conformes, integrantes del cuarteto ganador, ampliaron: «El valor del dólar es resultado de un gobierno que no dijo la verdad durante mucho tiempo, pero finalmente la verdad aparece», advirtió Kicillof. Alberto Fernández descartó el diálogo con el Gobierno. Cuando le preguntaron si Mauricio Macri lo había llamado, contestó: «No me llamó en todos estos años, no creo que lo haga ahora». La reiteración plena: «nada que hablar, que se arreglen» es el mensaje.

La noticia, como frutilla del postre amargo termina de esta manera: «Alberto Fernández, Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Matías Lammens se juntaron después del mediodía a analizar el resultado electoral, en un clima triunfalista por la apabullante victoria de la fórmula del FDT».

«UN CLIMA TRIUNFALISTA», como si la sociedad, y sobre todo aquellos sectores que mas apoyo les brindó, tuviesen algo que festejar con la escalada del dólar, las tasas de interés en el 74%, que paraliza toda la producción, y las maquinitas de remarcar, al rojo vivo en todos los comercios del país.

Mirando a la política, sean derrotados o triunfadores, solo se me ocurre la imagen de aquellos nuevos ricos que bailaban en la cubierta del TITANIC, con orquesta incluída, champagne importado en exceso y el agua que sube desde el mar mojandoles los pies, como anuncio del hundimiento por venir.

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