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Published on octubre 7th, 2018 | by concordia7

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MARIO RAPOPORT: “LA CRISIS ARGENTINA ACTUAL SE PARECE A LA DE FINES DEL SIGLO XIX”

Mario Rapoport es doctor en historia de la economía de la Universidad de la Sorbona y profesor de la Universidad de Buenos Aires. Conversó con France 24 acerca de la actual crisis económica, a la que liga con la de hace más de un siglo.

“Siempre combatiendo al capital”, dice, con sorna, acerca de su pensamiento económico. Es parte de un verso de la Marcha Peronista. Las cartas están echadas y queda claro desde qué lugar habla.

Se define como un economista heterodoxo, que considera como falsos los esquemas de análisis de la economía ortodoxa, como el que dice que el valor se define por el consumo (para la heterodoxia, el valor se define en la producción) y que disminuir los costos laborales es la mejor medida para combatir la inflación.

Piensa en forma diametralmente opuesta a gran parte de los analistas, académicos y funcionarios más cercanos al –o parte del– gobierno, dedicados a seguir, comentar e implementar hoy las políticas económico-financieras del país.

Aunque la idea de este diálogo con France 24 en Español era comparar la crisis actual de Argentina con las que ocurrieron en el pasado –la más reciente, la de 2001-2002, que profundizó dramáticamente la pobreza y llevó a una cesación de pago de la deuda soberana de US$ 100.000 millones–, rápidamente deriva en un largo monólogo con críticas al modelo y soluciones alternativas: “Es necesario en países como el nuestro tener mercados internos junto a productos exportables, desarrollar la producción sobre la base de creaciones científicas y tecnológicas y, por supuesto, una mejor redistribución de los bienes en el conjunto de la sociedad”.

“La crisis de 2001 fue una crisis deflacionaria (de bajada de precios), fue una crisis producida por la convertibilidad del peso a dólar (en ese entonces la equivalencia de un peso a un dólar estaba fijada), mientras que la crisis actual es una crisis inflacionaria (de subida de precios) y se parece mucho más a las crisis de fin del siglo XIX, la crisis del modelo agroexportador”.

“La de 1890 fue una crisis que incluso llegó a afectar a otros países”

Ese fue un modelo que introdujo grandes riquezas, pero para pocos dueños de grandes extensiones de tierras, dice: “Aprovecharon un mundo que necesitaba los productos argentinos, que además eran muy competitivos, tenían altas rentabilidades y se hicieron multimillonarios”. Tenían al imperio británico como comprador de materias primas, al tiempo que importaban a Argentina productos manufacturados y bienes de capital. Pero, señala Rapoport: “No invirtieron ellos sus mismas riquezas en producir aquí en el país lo que se podía necesitar, sino que lo trajeron de allá”.

Ese modelo tenía sus límites, marcados por grandes procesos de endeudamiento que desencadenaron por lo menos cuatro crisis de envergadura, señala; las de 1873, 1885, 1890 y 1913.

“La de 1890 fue la más importante, fue una crisis que incluso llegó a afectar a otros países”, sigue. “Se produjo porque Argentina había tomado un excesivo endeudamiento externo. Se parece a la de hoy porque es una crisis inflacionaria. El costo del oro era cada vez mayor, el peso valía cada vez menos. Quebraron varios bancos, todos los bancos emisores, se tuvo que crear el Banco de la Nación Argentina en 1901 para parar un poco la cosa. Y entonces se producen las negociaciones para tratar de solucionar la cuestión. Entre esas negociaciones, se ceden en Europa los recursos de la Aduana para pagar la deuda, algo así como pedirle un préstamo al Fondo Monetario Internacional”.

Según Rapoport hoy se repite el modelo agroexportador, pero con una diferencia importante: “En esa época los productos argentinos en el mundo se necesitaban, las exportaciones agrarias argentinas eran fundamentales, y eso salvó al país, lo sacó de la crisis. Hoy acá hay algo que falla: fallan los mercados. Para los productos argentinos ya no existe más Gran Bretaña ni las posibilidades de exportar productos primarios a cualquier lado. Y ya no hay ni activos importantes, interesantes que adquirir, ya está todo comprado, hay otros países que son más interesantes. El mundo cambió y ahora tenemos el proteccionismo, además, de Estados Unidos”.

Entre las soluciones a la crisis, el proteccionismo

Para el economista, el camino del proteccionismo es el que debería seguir el país. ¿Cómo? “Primero, desarmando toda esa cosa que hicieron de libertad absoluta, de poder importar cualquier cosa. Argentina tiene que reconstruir su aparato industrial. Yo creo que como hizo Finlandia con los Nokia, como hizo Canadá con la industria del frío, como hicieron otros países”.

Y propone que la estructura productiva se reparta en tres sectores: “Uno agroexportador competitivo, que ya existe, pero que además tenga que industrializarse, no sólo exportar ese producto sino también productos con valor agregado; en segundo lugar, algunas industrias de punta, como la que le vendió un reactor nuclear a Australia, que puede ser una fuente importante de recursos; y en tercer lugar, una industria de menor calidad pero que sirva internamente para satisfacer el consumo y el empleo de una gran cantidad de la población”.

Es un camino que hoy no está entre los planes del Gobierno, que tiene un pensamiento económico diferente y no cree que esa sea la alternativa adecuada para salir de la crisis. Los próximos meses, años, irán dando cuenta de quién estaba en lo cierto.


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