PROVINCIAL no image

Published on agosto 9th, 2018 | by concordia7

0

LOS MECANISMOS DE RECAUDADORES DEL “SUEÑO ENTRERRIANO” Y DESVIÓ DE DINEROS PROVINCIALES

Un mecanismo compuesto por desvíos de fondos públicos, aportes empresariales y ausencia de controles posibilitó que el ex gobernador Urribarri lograra reunir unos 50 millones de dólares en negro para financiar su frustrado proyecto presidencial.

En un informe emitido en el programa Cuestión de fondo (Canal 9 Litoral) se reveló la trama de corrupción, que tiene puntos en común con las maniobras conocidas en los últimos días a nivel nacional a través de los cuadernos del chofer del ex funcionario Roberto Baratta, que originaron una causa penal en la que ya hay varios funcionarios y empresarios presos. El vínculo con el ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido, las funciones de Juan Pablo Aguilera, los roles de los empresarios de la construcción Miguel Marizza, Néstor Szczech y Daniel Hereñu y el detalle del desvío de recursos públicos, organismo por organismo.

Nada quedó librado al azar a partir del segundo mandato de Sergio Urribarri como gobernador de Entre Ríos y menos con los empresarios más allegados de la provincia. Cada movimiento impune tuvo una especie de corralito para que la información no se disparara o para que los controladores miraran para otro lado. Había órdenes estrictas a auditores y fiscales del Tribunal de Cuentas, más aún cuando asumió al frente del organismo Guillermo Smaldone, amigo personal de Mauro Urribarri y de Juan Pablo Aguilera, abogado e hijo de Juan Ramón Smaldone, vocal del Superior Tribunal de Justicia (STJ).

Era un combo donde cerraban medianamente las cosas: negocios millonarios con el Estado, desvíos millonarios de dineros públicos, retornos millonarios en especial de parte de empresarios constructores, inexistencia de revisiones de contratos y licitaciones, y acuerdos no escritos con hombres y mujeres de organismos de control y del Poder Judicial.

Siempre estuvieron convencidos de que el kirchnerismo seguiría gobernando y que, por ende, Urribarri acumularía más poder. Varios de los principales colaboradores de Urribarri pensaban y actuaban dentro de esa lógica de proyección y se daban gustos caros sin comparación.

Gobernador insaciable

Juampi Aguilera fundamentalmente tenía el rol de cajero. Había que profundizar el desvío en las cámaras legislativas, pero también entre empresarios de la construcción o de lo que fuera.

Era una tarea titánica donde el objetivo era recaudar sin contemplaciones. “Es insaciable el gobernador”, se quejó mas de una vez un alto empresario con oficinas en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires y también en otras provincias.

Urribarri había ido personalmente a verlo para pedirle una cifra de siete ceros para el arranque. “Usted nos pide demasiado, gobernador. No le puedo dar eso”, le respondió el hombre flaco, calvo y algo entrado en años. “Sabe que siempre le dimos una mano y que ustedes juntan mucho dinero con nosotros”, le respondió Urribarri. El empresario le dijo que iba a hacer un aporte importante, pero que le tuviera un poco de paciencia.

La cercanía con De Vido

Urribarri no lo decía, pero el único funcionario nacional que decidió en serio apoyarlo como precandidato a presidente fue el ex ministro de Julio De Vido, con quien tenia cierta amistad y buenos negocios.

Al funcionario le servía insertarlo al gobernador para hacerle algo de interna a Daniel Scioli. De Vido, el hombre clave en esta nueva historia de corrupción a partir de los cuadernos de Centeno en la que terminaron presos ya numerosos empresarios.

El ministro empezó a visitar seguido Entre Ríos para desplegar actividad institucional y no pocas veces pasó la noche en la provincia sin que se supiera y continuó con actividad reservada al día siguiente. También comenzó a subirse a algunos escenarios de actos urribarristas en la provincia, generalmente acompañado por José López, el ex secretario de Obras Públicas de la Nación célebre por los bolsos con dólares.

El proceso de recaudación

Urribarri estaba empecinado en ser candidato. Era tal el desborde en el uso de recursos del Estado destinados a la campaña, que había una sensación de que todo el mundo podía hacer lo q se le antojara que no iba a ser reprendido. Nadie cuidaba ya ni las formas.

Aguilera y algunos funcionarios de extrema confianza de Urribarri, algunos de los cuales continúan en el gobierno provincial, manejaban a gusto y paladar el dinero destinado a la campaña, obviamente plata negra derivada de la corrupción.

Les daban sumas a otros que tenían diversos roles para afrontar determinados gastos y estos, a su vez, se quedaban con una parte. Se robaban entre ellos, en muchos casos.

Urribarri preguntaba diariamente cómo iba el proceso de recaudación de dinero para la campaña. Le importaba más eso que los detalles para la Cumbre de Presidentes del Mercosur realizada en Paraná en diciembre de 2014, que era algo de dos o tres días y nada más. Quería detalles precisos de quiénes habían decidido aportar y quiénes estaban algo renuentes.

El pedido a los empresarios

Una de las primeras cosas que hizo Urribarri en ese arranque en 2014 fue sentarse con un lote de importantes empresarios de Entre Ríos, la mayoría de ellos dedicados al negocio de la construcción, a los que les contó su “sueño entrerriano” y les dijo que necesitaba que se aportara lo suficiente como para llegar a la friolera de 50 millones de dólares porque había que recorrer varias veces buena parte del país.

El planteo de Urribarri provocó no sólo la sorpresa, sino el enojo de algunos de ellos, porque se produjo en un momento en que no estaban ingresando pagos de los gobiernos nacional y provincial y había atraso en las obras en el territorio entrerriano.

Además, a todos les pareció una locura la cifra solicitada, por lo cual las pretensiones del mandatario debieron descender. De igual manera, Urribarri se molestó con la reacción empresarial y le dijo a los ejecutivos que no pensaba retroceder en su idea presidencial.

Para calmarlo, uno de los voceros le indicó que se irían aportando paulatinamente para la campaña. Uno de los presentes puso 10 millones de pesos sin chistar para el “sueño entrerriano”.

Marizza, Szczech, Hereñú

Cada vez que estaba decidido a apretar a los constructores, Urribarri miraba a Miguel Marizza, como así también a su socio, Néstor Iván Szczech. Ambos eran fundamentales en el engranaje recaudatorio. Los dos fueron quienes, desde el comienzo de la gestión, pedían el porcentaje respectivo al resto de los asociados a la Cámara de la Construcción como aporte para algunos hombres del urribarrismo para agilizar trámites y pagos por las licitaciones de obras por viviendas y escuelas en Entre Ríos.

Esa práctica nunca se modificó. Era como un ritual al que nadie podía decir que no. Fue una constante que se amplio en tiempos del “sueño entrerriano”.

Por otro renglón iba el reclamo al empresario Daniel Hereñú, propietario de la empresa constructora OIC SA, beneficiada con millonarios contratos de obras en los últimos años, quien también tuvo que aportar.

Los tres aparecen hoy imputados en causas de corrupción en Entre Ríos.

Cardona y la conexión con Buenos Aires

Los monjes negros recaudadores del urribarrismo tenían todo aceitado en Buenos Aires con el gobierno nacional a partir del guiño del entonces ministro De Vido. Cuando se hicieron los autódromos en Entre Ríos, por ejemplo, un alto funcionario de Urribarri era quien acordaba con las empresas para que reclamaran y cobraran además una determinada suma, que era el equivalente a los intereses solicitados a la Nación.

“Las firmas cobraban los montos de siempre, pero no el interés del 20 por ciento, que iba para la caja urribarrista”, contó un empresario.

Los encuentros de campaña se hacían en el despacho que se hizo confeccionar el ex gobernador en el ultimo piso de la Casa de Entre Ríos, pero las reuniones más reservadas se hacían en las oficinas del empresario paraguayo Diego Armando Cardona Herreros, en Avenida Córdoba 1184 de la ciudad de Buenos Aires, adonde giran unas 10 empresas con mismo domicilio.

Cardona fue siempre el hombre clave de Urribarri para recaudar sumas millonarias y hacer negociados para el ex gobernador y familiares directos. El empresario es otro de los investigados en causas de corrupción en esta provincia.

El volumen del desvío

“¿Cuánto dinero se pudo haber desviado en los ocho años de gestión de Urribarri”, se le preguntó a un avezado economista conocedor de las cajas negras del Estado entrerriano. “No menos de 50 millones de dólares”, fue la respuesta.

El hombre se puso a hacer números. Recordó que en la salida de la crisis de 2001/2004 las empresas estaban en situación de absoluta debilidad institucional. “Se inventó el anticipo financiero del Estado, que llegaba hasta el 25 por ciento, pero que no era tal porque las empresas tenían que facturar de entrada para cobrar. Producían un costo no menor al 20 por ciento de lo facturado según la obra y de allí cobraban gran parte de la cometa. Nadie te protegía con la AFIP. De allí la gran industria de la factura trucha, que también permitía el licuar en costos esa cometa”, describió.

Papeles en mano, este ex funcionario siguió con los cálculos. Según sus registros, de obras de IAPV se pueden haber desviado unos 320 millones de pesos; de Diputados y el Senado unos 4 millones mensuales, o sea un total de 192 millones; de Cafesg desaparecieron 60 millones; en Enersa la cifra trepó a 150 millones; en obras de Arquitectura unos 24 millones; otros 75 millones de Iosper por la cápita de los medicamentos; 38 millones de Iafas; más de 35 millones de gastos reservados; y unos 13 millones de negocios del IAPS.

“O sea, más de 1.100 millones de pesos en la gestión de Urribarri, sin tener en cuenta otras áreas donde en forma permanente se quedaban con dinero público”, acotó el hombre.

La herencia

Lo grave es que con 1.100 millones de pesos se podrían haber construido a valores de fines de 2015 dos hospitales de ultima generación, 70 escuelas, 2.000 viviendas sociales. Pero nadie lo quiso ver ni en la Justicia ni en los organismos de control. Tampoco lo advirtió la oposición.

Urribarri concluyó sus dos gestiones y, según datos oficiales, dejó una deuda de 13.000 millones de pesos y una planta de casi 90 mil empleados públicos. En 2007, cuando asumió, había 69.056 empleados públicos, o sea que agrandó la planta en casi 20.000 agentes

En 2003 la deuda publica era de 2.491 millones de pesos. En 2007, cuando Jorge Busti finalizó su ultimo mandato, había trepado a 3.028 millones. En 2011, Urribarri la llevó a 4.413 millones y en 2015 entregó el mandato con 12.558, es decir que cuadruplicó la cifra.

La deuda flotante del Tesoro pasó de 339 millones de pesos en 2007 a 4.810 millones. La emisión de títulos fue de 738 millones en 2012 y trepó a 2.436 millones.

Lo saliente es que los períodos de Urribarri resultaron ser en los que más fondos nacionales ingresaron a la provincia, solo comparado con las administraciones de Carlos Menem, con el dólar 1 a 1.

Pero la plata no esta, se la robaron. Y son los nuevos millonarios con plata del Estado.


About the Author



Comments are closed.

Back to Top ↑