ECONOMIA

Published on marzo 4th, 2018 | by concordia7

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LAS RAZONES POR LAS QUE EN EL MERCADO NO CREEN QUE LA INFLACIÓN LLEGUE A LA META

El análisis de Federico Furiase y Ramiro Castiñeira, directores de dos de las principales consultoras económicas -Marcia Dell´Oca-

La inflación medida en términos interanuales lleva ocho meses sin bajar: del 21,5% del mes de junio, fue avanzando hasta cerrar en enero en 25% y para febrero se estima que se ubicará en al menos 25,3%. Y a fin de año, cuando el Poder Ejecutivo anunció que la meta de inflación de 2018 se elevaba del 10% al 15%, la reputación del Banco Central se vio fuertemente golpeada, y entre los especialistas comenzaron a discutir la factibilidad de éxito de continuar con el programa de metas de inflación, o si, por el contrario, convenía abandonarlo y cambiarlo por un programa de objetivos de agregados monetarios.

Federico Furiase, de EcoGo y profesor de la maestría de Finanzas de la UTDT, confía en que las metas de inflación tienen posibilidades de éxito dentro de los límites que impone la política fiscal.

Ramiro Castiñeira, de Econométrica, descree de las metas de inflación y la coordinación de expectativas. En su opinión, la inflación es refleja la permanente emisión a la que está obligado el Banco Central por encima de lo que la economía necesita para su sano funcionamiento.

“Metas de inflación tiene ciertas ventajas respecto de usar agregados monetarios. Básicamente, lo que más me interesa de las metas de inflación es que el instrumento que usa para coordinar expectativas es la tasa de interés y eso es mucho más fácil de comprender para el público que usar agregados monetarios”, sostuvo Furiase.

“Hay muchos que dicen que tenemos que mantener metas y usar agregados monetarios, bajar los agregados a un nivel consistente con la meta. Eso implicaría una tasa más alta que te puede generar tensión con el tipo de cambio: una tasa demasiado alta te puede atrasar el dólar, complicar la competitividad, enfriar de más la economía en el corto plazo y eso genera cierta tensión con la política”, agregó el economista.

Castiñeira, por el contrario, sostuvo que la causa de la inflación no tiene que ver con las expectativas de inflación que tengan los particulares y por lo tanto la información del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central poco indica la inflación resultante: “El Banco Central para pelearle a la inflación necesita de aliada sí o sí a la política fiscal. (…) La Argentina tiene un déficit fiscal desmadrado desde hace más de 70 años. En consecuencia tiene un proceso inflacionario producto de la monetización de este déficit fiscal”.

“No solo necesitás emisión para financiar al fisco sino para comprar reservas. La combinación te genera un piso de emisión monetaria que chocaba con metas tan exigentes en la baja de la inflación. Para decirlo de otra manera, el esquema de gradualismo en lo fiscal y en muchas otras variables iba a chocar en algún momento con el shock monetario. Finalmente le llegó la dominancia fiscal al Banco Central. Si el fisco va a ser gradualista. El Banco central también va a ser gradualista”.

Para Castiñeira, no hay ni inercia inflacionaria, ni hay vínculo entre las expectativas y la inflación resultante: “La inflación es una sola y es por emitir de más. Punto. El Banco Central compra la tesis de que las expectativas generan inflación. Pero no, el sector privado no genera inflación en ninguna de sus dos puntas: ni el asalariado genera inflación ni el empresario por más grande o chico que sea genera inflación. Las expectativas que tuvo el sector privado tampoco genera inflación”.

“Hay una sola causa que genera inflación, que es la emisión monetaria. Ahora, podés tener mil excusas para emitir, lo que es diferente”, planteó Castiñeira y abrió el debate a las razones por las que el Gobierno no ha dejado de emitir y promete dejar de hacerlo recién en 2020, como anunció en conjunto con el cambio de metas de inflación.

Respecto de la emisión, Castiñeira celebró que se esté emitiendo para que el Banco Central compre reservas internacionales, y sugirió que la autoridad monetaria hace mal en ignorar que esto le suma algunos puntos a la inflación.

Además, en este punto, los economistas coincidieron en que pretender acelerar la baja de la inflación sin acelerar la baja del déficit fiscal genera inconsistencias macroeconómicas. Y apuntaron a la prioridad que la da el Gobierno al crecimiento económico que, con tasas más altas, por un lado, obliga a emitir más y “es un perro que se muerde la cola” y , por otro lado, “generaría una recesión”.

“No está desbocada la inflación, sino que va a bajar a mucho menor ritmo de lo que se proponía el Banco Central aun si subía las tasas”, redondeó Castiñeira.

Ambos economistas destacaron que la tasa de inversión está muy por debajo del 24% que necesita nuestra economía para crecer al 3% y en eso fundamentaron que sus proyecciones para este año se ubicaran notoriamente por debajo de lo que previsto en el Presupuesto nacional. Para Eco Go, “no sería un mal año si crecés al 2%, bajás la inflación del 25% al 20% y el déficit fiscal baja a 3,2% del PBI subiendo tarifas”.

Para Econométrica los números no son tan distintos: “Nosotros estamos trabajando con una proyección del crecimiento del 2,4% -sabiendo que tiene un rebote estadístico de casi un punto, es hablar de que en rigor Argentina va a crecer 1,5%-. Argentina el año pasado rebotó y este año va a ser el primero que crecer que va crecer después de casi 6 años porque está estancada desde 2011. Estuvo en un proceso de serrucho muchos años y este año rompe esto de ponerle un diente más al serrucho y por prinera vez estamos marcando un nuevo récord de nivel de PBI. Eso sería la buena noticia. La mala noticia es que en estos siete años de que recién crecemos nada más que un 3%,el mundo creció más de un 15%. Lo que muestra que cuando Argentina hace un paso, el mundo hizo diez. Para este año, inflación cercana al 22%, recuperándose el proceso de inversión, y si tenemos suerte Brasil empieza a crecer este año y a traccionar un poquito nuestras exportaciones”.

Finalmente, Furiase aclaró que es muy importante no sacrificar la reducción de la inflación porque si la inflación continúa estancada en la zona del 25%, los créditos en UVAs -que caracterizó como #el caballito de batalla de este Gobierno”- difícilmente serán pagables: “Si la inflación no baja de 25%, era mejor tomar un crédito hipotecario a tasa fija que uno en UVAs. Para que estos créditos se puedan desarrollar, tenés dos condiciones: que en el mediano plazo la inflación vaya bajando debajo del 10% -con lo cual si este régimen de metas de inflación permite ir bajando la inflación 4 o 5 puntos por año, estamos OK- y el otro requisito es que los salarios acompañen a la inflación para mantener la relación cuota-ingreso. Por eso es importante mantener la credibilidad del Banco Central”, aseguró.

De momento, para ambos lo que es certero es que el 15% de inflación que le fijo por meta el Ejecutivo al Banco Central, no se va a cumplir. “El interrogante es si las exportaciones van a acompañar al crecimiento de las importaciones y si el empleo privado puede seguirle el ritmo al crecimiento económico cuando querés una apertura gradual de la economía y estás haciendo inversiones en bienes de capital que aumentan la productividad. Ahí están las dos tensiones: las exportaciones y el empleo privado”, concluyó Furiase.


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