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Published on noviembre 4th, 2018 | by concordia7

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LA POLÍTICA DETRÁS DE LOS CORTINADOS: “LA INSOPORTABLE LEVEDAD DE LOS PACTOS”

Conflictos. Mauricio Macri se sorprendió con el alzamiento de varios gobernadores opositores que buscan reponer el Fondo Sojero. Estaría en juego el quórum y la votación del proyecto de Presupuesto en el Senado. (IGNACIO ZULETA)

Pocos momentos, tan acomodados para el ensimismamiento y la reflexión como ésos de estar en la peluquería, en silencio y ante el espejo. Fue una experiencia casi de diván, aflojada la imaginación y la labia, que aprovechó el jueves Mauricio Macri en el sillón de Juan Sosa, el fígaro de Coronel Baigorria (Córdoba), para hacer un balance a solas del alzamiento de un grupo de gobernadores opositores, que amenazan con reponer el Fondo Sojero, una caja de por lo menos $80.000 millones.

Lo primero que le vino a la mente ante el espejo de Sosa, fue el recuerdo del 24 de noviembre de 2015, cuando la Suprema Corte de Justicia celebró su victoria en el ballotage de 48 horas antes, con una sentencia que obligaba al Estado a pagarles a tres provincias una descomunal deuda por detracciones a los aportes previsionales. En las conversaciones con quienes lo acompañaron en la visita a Córdoba, el recuerdo de aquella sentencia fue recurrente: cómo el alzamiento de los mandatarios encabezados por Gerardo Zamora y Gildo Insfrán, fue sorpresivo, y también amenaza con desbaratar todos los acuerdos que le habían dicho estaban cerrados en torno al Presupuesto 2019.

¿No es que estaba todo cerrado?, preguntó Marcos Peña en alguna reunión de mesa íntima en Casa de Gobierno, con el tono lo suficientemente alto como para que le llegase a Rogelio Frigerio, que pasó la semana en China, aunque colgado de los teléfonos. Era una factura de Peña al ala política del Gobierno, esa liga que integran Frigerio y los caciques del oficialismo en la Cámara de Diputados: Emilio Monzó, Mario Negri, Nicolás Massot. En esas confesiones de alta y cordobesa peluquería, hablaría de gobernadores insaciables que incumplen los acuerdos. Como ocurrió — rememoraba— en 2016 cuando fueron a Olivos a prometerle una reforma política que nunca salió, porque ellos mismos la sepultaron a cambio de mejorar en el Senado un mal proyecto, que había votado Diputados, de baja del impuesto a las Ganancias.

El fin de semana lo dedicó el presidente a una ronda de café para consultar si les responderá con dureza o dejará que lo arreglen los tuneleros que transitan entre oficialismo y oposición. Es decidir entre dos opciones explicativas: o son insaciables, o es que al Gobierno —ahora que salió el acuerdo con el FMI— se nota que le sobra la plata. Responder con algunos sopapos puede resentir su relación con socios pacíficos del peronismo, como Juan Schiaretti — el anfitrión ese día— o Juan Manuel Urtubey, porque los obligaría a un debate que nos les conviene en este tiempo cuando todos buscan unidad.

LOS ACUERDOS POLÍTICOS NUNCA SE CUMPLEN

Tampoco termina de entender el sentido final de este alzamiento de los gobernadores, el otro valedor del acuerdo, el CEO del peronismo racional Miguel Pichetto. Había consentido un pedido de entrevista ese día, que le había hecho la gobernadora de Tierra del Fuego Roxana Bertone, en nombre de otros colegas como Insfrán y Zamora, para discutir los términos de una reforma a la suba de Bienes Personales, que exima de la medida a los propietarios de vivienda única. La charla derivó al reclamo de que el Senado trate la derogación del DNU de Macri que abolió el Fondo Sojero. Pichetto les recordó que había un acuerdo para el Presupuesto que contenía compensaciones a cambio de ese recorte. ¿Acuerdo de quién? Nosotros no acordamos nada. Hubo alguna salida de tono y reproches a algunos operadores de Diputados, como Diego Bossio. Pichetto les recordó que el ex ANSES había votado contra el Presupuesto, y que los legisladores de Zamora habían facilitado la aprobación.

Ahora se sabe que el gobernador de Santiago del Estero quiso que la sanción de Diputados se demorase una semana, para terminar de negociar con la Nación su apoyo al Presupuesto, pero fracasó cuando Cambiemos juntó los 138 votos para aprobarlo el 24 de octubre. El número se cerró en acuerdo con los gobernadores, y a cambio de negociaciones uno por uno, que incluyeron desde fondos a pactos políticos para las elecciones del año que viene, que no se conocen aún en detalle. O ayudas como la recibió el gobernador de Tucumán Juan Manzur, para pagar en mejores condiciones cambiarias una deuda de una sentencia del tribunal CIADI, por una estatización del agua. Pichetto les reprochó a los visitantes del martes —entre quienes estaba, además, Lucía Corpacci (Catamarca), Mariano Arcioni (Chubut) y Sergio Casas (La Rioja) — que no hubieran reclamado antes que la Cámara de Diputados derogase el DNU del Fondo Sojero, y que vinieran a pedirle a él que lo hiciese en el Senado.

Ahí tocaron el hueso del problema: les habían pedido a los diputados del peronismo que levantasen la sesión especial para esa derogación, porque el Gobierno había acordado la compensación en el Presupuesto 2019 y, además, pagarles el tramo de setiembre a fin de año. Y que ahora venían a pedir que lo haga el Senado, porque el Gobierno no les cumplió en tiempo y forma con el envío de los fondos. Juan Perón decía que los pactos políticos nunca se cumplen. Lo recordaba el legendario Enrique Oliva, que mecanografió el acuerdo Perón-Frondizi. En la Argentina, país envenenado por el demonio de la intransigencia, tiene más prestigio romper un pacto que lograrlo.

PEÑA AL TELÉFONO CON PICHETTO, QUE PAGA POR SER CANDIDATO

Pichetto se quedó sin argumentos, y le trasladó el problema al Gobierno. Esa misma tarde del martes habló con Marcos Peña, a quien le dijo que, si el Gobierno no cumplía con los gobernadores, él se quedaba sin fuerza para impedir que la derogación del DNU vaya al recinto en la próxima sesión, que es la misma que debe tratar el Presupuesto. Lo mismo le dijo a Emilio Monzó, el padrino del acuerdo en Diputados, que logró la aprobación de la ley. Se quedó sin argumentos, pero no sin una explicación de una crudeza contundente. El grupo de gobernadores que busca achicarle el rol de negociador le está cobrando a él el precio de haber lanzado una candidatura presidencial.

No le iba salir gratis haber arrancado con actos por la provincia de Buenos Aires todas las semanas, y que su compromiso sea para una interna de los candidatos del peronismo no cristinista. Tampoco le iban a perdonar que se atribuya haber logrado mantener ventajas para la región patagónica, que estaban amenazadas para el año que viene: exención del pago de Ganancias por viáticos en el Sur, asignaciones familiares, etc. Tampoco que haya sido el promotor de la foto de los “federales” junto a Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Sergio Massa, referentes del poscristinismo. Conocen además las dificultades de convivencia en ese team de estrellas, donde ninguno se baja de las grandes ligas, y fuerzan a Pichetto a redoblar su rol de CEO de ese peronismo, con pruebas como el acuerdo del Presupuesto. Ninguno de los gobernadores que fueron el martes es candidato a presidente. Esperable, si se entiende que la discusión del Presupuesto ha sido el primer round de la campaña para 2019.

COMEDIA DE ENREDOS CON EL JUEZ DE ZAMORA QUE PROMOVIÓ MACRI

La llamada a Peña de Pichetto funcionó, porque durante la semana hubo alguna suelta de fondos hacia las provincias. Es la prenda para que una decena de senadores del bloque de Pichetto cumplan con el acuerdo de dar el quórum y los votos para que el próximo 14 haya Presupuesto. Con lo que nadie contaba, para ponerle morbo a la situación, fue con el dardo de Elisa Carrió a Sebastián Argibay, candidato a juez federal de Santiago del Estero, para impugnarle el pliego en la Comisión de Acuerdos. La impugnación se conoció ese mismo martes, y el miércoles los senadores de Cambiemos en la Comisión de Acuerdos le quitaron la firma. Un paso de comedia, porque el pliego lo había enviado Macri con su firma, en cumplimiento de un pacto cerrado en persona por él con el gobernador Zamora.

No se ocupó el presidente de hacerles saber las razones de ese envío. Zamora entiende que él cumplió su parte en Diputados, cuando hizo jugar a 5 de sus 6 diputados para que dieran quórum y facilitasen la aprobación. ¿Y ahora me hacen esto?, se quejaría. ¿Jugó Carrió por las suyas, expresando la voluntad de los radicales de Santiago del Estero, que tienen en la mira Argibay porque le autorizó a Zamora una candidatura a la reelección que le volteó después la Corte? Los hechos hacen creer que nadie le avisó a nadie, y que eso enojó más a Zamora. En el Senado los dos bloques peronistas juran que el nombramiento va a salir.

EN EL FONDO, ES LA PELEA DEL FONDO SOJERO VS. EL FONDO DEL CONURBANO

La bronca que masticó Macri ante estos gobernadores que cree son insaciables, también expresa crujimientos en la cúpula del Gobierno. ¿Era necesario que se anunciase, antes de la aprobación del Presupuesto, que también le compensarán al gobierno de María Eugenia Vidal el recorte que se hizo de la reposición del Fondo del Conurbano? Era esperable que el Gobierno lo hiciera, porque tiene que sostener a la gobernadora ante la presión de los intendentes que le reclaman que para 2019 les recortan el gasto en $12.000 millones. Pero hasta que no se demuestre lo contrario, el anuncio de ayuda —apresurado en los tiempos— es el que disparó el reclamo del grupo Zamora, y hace tambalear el acuerdo del Presupuesto. Es impensable que Macri no ayude a Vidal, como es impensable que ella se aleje de él para buscar un destino propio. Sería desconocer no ya a las personas sino al método que los mantiene juntos.


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