NACIONAL no image

Published on octubre 15th, 2018 | by concordia7

0

LA POLITICA DETRÁS DE LOS CORTINADOS

El Partido del Acuerdo, los Bienes Personales del PJ y el canje Garavano por Lorenzetti. Las negociaciones están a pleno en el Senado. ¿Oferta de Carrió para bajar la embestida contra el ministro de Justicia?.

EL PARTIDO DEL ACUERDO DIVIDE A QUIENES GOBIERNAN DE LOS QUE NO GOBIERNAN

Difícil que en semana tan corta se desanuden los conflictos que ahogan a los protagonistas. El jueves hay fecha para que la comisión de Diputados cierre el dictamen sobre el Presupuesto 2018, que contiene el principal proyecto del Gobierno, pero que compromete también a la oposición: el acuerdo con el FMI para salir del marasmo financiero. Nadie duda hoy que al final saldrá esa ley, y que esta semana habrá acuerdo. Las firmas del dictamen van a tener que esperar un poco más. Hay justificaciones para el remoloneo, la semana corta, los viajes a Ginebra de algunos legisladores –Unión Interparlamentaria– y la sucesión de acampes partidarios, dos del oficialismo radical y otros dos del peronismo, que aprovecha el 17 de octubre para exaltar ese recurso escaso en el partido –aunque renovable– que es la lealtad.

El peronismo ha dicho que le dará Presupuesto a Macri, pero que le costará sangre. El oficialismo está dispuesto a ceder todo, como lo demostró en la sesión del miércoles pasado, que canceló el tarifazo por adelantado del gas, merced a un acuerdo audaz de Rogelio Frigerio con Miguel Pichetto. Trabajaron como si sus intereses fueran los un tercer partido, intermediario entre Cambiemos y el peronismo, algo así como el Partido del Acuerdo. La lógica de su funcionamiento refleja el hecho de que, desde cierto ángulo, en la Argentina hay sólo dos partidos, el de quienes gobiernan, y el de los que no gobiernan. Y los intereses de los que gobiernan son la médula del Partido del Acuerdo. La lógica que anima a ese tercer partido es la preservación del poder, no se distrae en discusiones de detalle, y acomoda los métodos y los trazos ideológicos a la conveniencia de la gobernabilidad, bien supremo a conservar, aunque signifique incurrir en contradicciones de superficie.

EL PERONISMO RECHAZA SUBIR BIENES PERSONALES CON ARGUMENTOS DE CAMBIEMOS

Lo prueba la ductilidad con la cual los integrantes acomodan sus banderas a las necesidades de cada momento. Un buen ejemplo lo ilustra uno de los debates que divide de manera más tajante a oficialismo y oposición en torno al presupuesto, que es el aumento del impuesto a los Bienes Personales. Esta iniciativa se la anotó, antes que nadie, Sergio Massa, pero sus diputados se guardaron de formalizarla en las negociaciones sobre la letra chica. Cuando se informó sobre esa inquietud, el Gobierno la rechazó, con el argumento de que sería un castigo a quienes entraron en el blanqueo, que revelaron sus activos con la promesa de que no recibirían nuevos impuestos, más allá de los del ingreso al sistema. Además, estaba en línea con la promesa de bajar impuestos.

A poco andar, la idea la tomó el Gobierno, que la puso en la mesa que integran legisladores de las dos cámaras, en donde se discute la letra final que irá a Diputados y que el Senado ha prometido acatar sin cambios. Ahora es el peronismo el que rechaza el aumento del tributo, tomando argumentos que parecen más de Cambiemos que del partido que llama, cantando, a combatir al capital. Pichetto condiciona el apoyo al presupuesto a que no se suban Bienes Personales. “No se hace oposición creando impuestos”, insiste el senador. También admite que sería un castigo al blanqueo, que fue un proyecto del oficialismo y Pichetto ahora aparece resguardando.

LA OTRA ALIANZA QUE PROTEGE A MUTUALES Y COOPERATIVAS

El mismo juego de espejos y traiciones se repite en otro escollo para un final feliz de la negociación, que es el cobro del impuesto a las Ganancias a mutuales y cooperativas. “Este tema ya se discutió y se desechó en diciembre del año pasado con la reforma fiscal”, dice el peronismo. También argumenta que el cooperativismo y el mutualismo son sistemas de asociación que sostienen actividades económicas chicas y medianas, que deben ser protegidos con la exención. El intento de Nicolás Dujovne de imponerles el impuesto sobre las Ganancias se cayó en diciembre, merced a un lobby transversal y multipartidario.

En este nuevo round del presupuesto, el Gobierno dice: “SanCor y el Banco Credicoop son cooperativas, la AMIA es una mutual. ¿Son lo mismo?”. Silencio del otro lado. Cuanto más, los críticos de este proyecto piden que se discuta todo el sistema y que se aclare la diferencia entre quienes deberán pagar por sus Ganancias, y quienes no las tienen. ¿Es la discusión del presupuesto el mejor momento? Como oferta intermedia, el Gobierno ahora propone establecer un mínimo no imponible de Ganancias anuales, por encima de las cuales tanto mutuales como cooperativas deberán tributar. Es obvio que las grandes marcas del cooperativismo, entre las que figuran acreditadísimas cuevas financieras, hacen su lobby embozadas en las pequeñas mutuales con olor a oveja, diría el papa Francisco.

LAS PPP EN LA LUPA DEL ACAMPE RADICAL QUE DESMENUZARÁ EL PRESUPUESTO

Esas diferencias están manifiestas y se van a discutir en uno de los acampes importantes de la semana, que ocurrirá este lunes en una reunión del bloque UCR de Diputados, a la que prometen ir además los senadores del partido. Es para escuchar una clase de presupuesto que dará el economista Ricardo Carciofi, una de las estrellas del partido que alberga como asesor en la Auditoría General de la Nación. Lo acompañarán otros asesores de Mario Negri, anfitrión del encuentro, como Ramiro Castiñeiras, del estudio Brodersohn. No estarán los ayatolas de la economía radical, que se marginan con el argumento de que les deben dejar espacio a los jóvenes, aunque éstos no dan un paso sin su venia.

La idea de la cita es darles a diputados y senadores una explicación de cocinera sobre lo que tienen que votar, y lo que no. Si hubiera que elegir un tema –otro– de controversia transversal que surge en ese encuentro, es el de los programas y obras de PPP (Participación Público-Privada), que el proyecto oficial del presupuesto busca modificar para acercar el financiamiento de los bancos, que temen asociarse con empresarios encuadernados. El peronismo observa que si aprueba la reforma que propone el Gobierno, el Estado puede quedar comprometido con el financiamiento de las obras, desbaratando la naturaleza del sistema, que pone el riesgo en el lado empresario. Piden no modificar el sistema y, si falta financiamiento, acudir al sistema tradicional de licitación de obras públicas.

La contrarréplica es que la virtud de las PPP es que los compromisos no quedan registrados como deuda y no impactan en el déficit. El asunto está trabado en ese punto, pero desde el radicalismo de Cambiemos agregan otras observaciones, que ya adelantó Jesús Rodríguez, auditor y coordinador de los equipos económicos que inspiran al partido desde la Fundación Alem. Se refieren a la experiencia comparada con la suerte del sistema en países como Chile o España, y buscan prevenir que se convierta en la vieja práctica de comprometer a los gobiernos en proyectos faraónicos que termina pagando el Estado.

Rodríguez habló de estos, en uno de los paneles de la Asamblea de la Organización Latinoamericana de entidades fiscalizadoras superiores, una especie de liga internacional de auditores que sesionó durante la semana entre el CCK y el hotel Panamericano. El panel contó con otras estrellas menos conocidas de la ciencia de auditar, que es también un arte, como Manuel Aznar López, consejero del Tribunal de Cuentas de España y hermano del ex premier conservador José María Aznar.

El punto central del debate acerca de ese sistema, como otros de cuño novedoso, es que pueden fracasar al esconder aventuras que buscan ordeñar al Estado. Lo importante, se escuchó allí, es examinar antes de todo, la racionalidad de los proyectos. Nadie quiso dejar la marca de los dedos, pero en esa advertencia hay luces amarillas sobre emprendimientos como el plan de ferrocarriles, o las obras debajo del Obelisco en la Capital Federal. “Hay que evitar que la sigla PPP se traduzca como “Pipa la Pepa”, decía un auditor en forzado juego de palabras en la cena de cierre de esa asamblea el viernes en el dancing Tango Porteño.

EL CANJE DE GARAVANO POR LORENZETTI ESTÁ SERVIDO

Claro que la platea está atenta a otros entendimientos, como los de Carrió con Macri. Hay muchas palabras del lado de ella, y grandes silencios desde Olivos. Hay negociaciones con embajadores. De un lado orbitan Fabián Rodríguez Simón y José Torello –el “malo”, como lo llama Carrió para diferenciarlo de su hermano Pablo, diputado nacional–. Del otro, Fernando Sánchez y Juan Manuel López, ex jefe de la bancada de la Coalición hasta el debate del aborto, pero a quien le han mantenido dignidades en el staff. En la noche del viernes habló ella con Marcos Peña, y parecían haberse repuesto las relaciones. Ese día Carrió cumplió con el anuncio de que moderaba su inquina hacia German Garavano. “Igual voy a presentar el pedido de juicio político –les dijo a sus asesores– y desde ese momento Garavano pasa a ser un problema de Mauricio, no mío”.

¿Hay prenda de acuerdo? Hasta ahora se ha hablado de un canje: bajar el juicio al ministro de Justicia, a cambio de que Cambiemos apoye el pedido de juicio a Ricardo Lorenzetti. También hay señales que le acercan los negociadores del Gobierno, como las que describen el avance del proceso de quiebra del grupo Eskenazi en España, que podría aportar elementos nuevos a la trama de la venta de acciones de Repsol en YPF en 2008 a ese grupo, y la responsabilidad del gobierno de Néstor Kirchner en cerrar esa asociación.

La Argentina está demandada en tribunales de Nueva York por un estudio de abogados que compró los derechos y acciones del grupo, para reclamar por las consecuencias de la estatización de las acciones de Repsol en 2012. En su defensa, que ejerce Rodríguez Simón, YPF y el Estado argentino explican la estatización por el gobierno de Cristina como una medida soberana, no revisable por la justicia. Como blindaje ante un resultado negativo en ese juicio, la Argentina revisa la quiebra privada del grupo, para ver si no pudo haber dinero de políticos en esa venta, y así perfeccionar la idea de que se trató de un caso de presunta corrupción. Eso, creen en el Gobierno, puede surgir de la quiebra que se tramita en España, y le daría un giro a esta semana que, de perderse, le puede costar al país unos US$ 3.000 millones.

LA UCR ABRE A DEBATE RELACIONES CON EL PRO EN TODOS LOS DISTRITOS

Los radicales tendrán una segunda mega peña el viernes. Alfredo Cornejo convocó a los estados generales de la UCR –Comité Nacional, gobernadores, mesa de los bloques, de la Convención y jefes de partido de todo el país– a una juntada que tendrá la salsa de estos encuentros, que son un festival de horizontalidad política, en donde las grandes y pequeñas estrellas tienen la oportunidad de expresarse ante el conjunto, en igualdad de condiciones. Como en las peñas. Los distraídos esperan que se hable de Elisa Carrió o de la tarifa del gas. Pero el propósito de la cita es definir los espacios dentro de Cambiemos en las próximas elecciones.

Es esperable una catarsis de los delegados del interior, cuando describan su convivencia preelectoral con el PRO, con los peronistas, y con las ligas locales que arma el macrismo con el peronismo, para sacarle ventaja al radicalismo. La idea de Cornejo era que ocurriera en Mendoza, pero la semana corta dispersó a los hombres del interior, y el viernes es día sánguche entre la sesión de la comisión de Presupuesto, y el día de la Madre del domingo. Por eso se trasladó a Buenos Aires, y así facilitar la concurrencia. Por el estado del debate interno, va a ser una de las grandes peñas políticas del año.


About the Author



Comments are closed.

Back to Top ↑