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Published on noviembre 8th, 2017 | by concordia7

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LA ASOMBROSA INCAPACIDAD DE NO ASOMBRARNOS MÁS

Es relevante para el fortalecimiento de las instituciones, que el doctor García, desde el rol que le corresponde por mandato constitucional, explique en los ámbitos institucionales y democráticos, como también frente a la Justicia, pues sus afirmaciones merecen una investigación penal relevante ante semejantes declaraciones. -Jorge Daneri (*)-

Las afirmaciones del Procurador General Jorge Amílcar García no dejan de asombrar. También, no me deja de asombrar, que salvo algunas manifestaciones de colegas penalistas denunciantes de hechos de corrupción, el silencio o el estupor, mantengan mudos a cientos de colegas y sus colegios profesionales, para no exponer aún más al ámbito colegiado de debate de los señores magistrados y funcionarios del Poder Judicial.

Los dichos, publicados por Entre Ríos Ahora originariamente, con excelentes filmaciones de los mismos, donde se expresa que todos sabíamos a donde ingresaban las causas de corrupción para dormir el sueño de la impunidad, y que este sistema ahora se termina, es una afirmación que llena de estupor y espantoso dolor. Dice el más alto fiscal del Ministerio Público que “todos sabíamos en qué Juzgado caían las causas y morían eternamente”.

Primero, decir que estoy convencido que muchos colegas del Derecho no lo sabían. O no lo sabían con las certezas inapelables que la máxima autoridad del Ministerio Público ahora lo expone. Quiero también creer que muchos especialistas en el ejercicio del Derecho Penal, lo desconocían.

En segundo lugar, el funcionario expone sobre la existencia de un modelo o sistema de impunidad dentro del proceso penal o más delicado aún, de lucha contra la corrupción, del que estaríamos saliendo. El fiscal sentencia así: “Se terminó el modelo de aceptación de la corrupción”. Uno no sabe frente a estas afirmaciones, si aplaudir, llorar, o preguntar sobre su aceptación durante años del mismo y qué hizo. O por qué no renunció si no pudo o pudieron contra el modelo.

Más aún, las razones profesionales y quizás políticas, para no hacerlo, es decir renunciar o denunciar el modelo al que dice referirse. El alto fiscal puede ahora hacer un enorme aporte a la independencia del Poder Judicial y en particular a la lucha seria contra la corrupción público-privada conforme tantos conocimientos adquiridos fruto de su experiencia privilegiada sobre el deber ser, imposibilitado de hacer por la aceptación de aquél modelo corrupto, pues de eso se trata.

Es relevante para el fortalecimiento de las instituciones, que el doctor García, desde el rol que le corresponde por mandato constitucional, explique en los ámbitos institucionales y democráticos, como también frente a la Justicia, pues sus afirmaciones merecen una investigación penal relevante ante semejantes declaraciones.

Las mismas desnudan la existencia de silencios, miedos, valentías parciales o mínimas, inseguridades como totales, impunidad, corrupción judicial y mil interpretaciones patéticas más, que los órganos de control de la Constitución, el poder legislativo y el propio poder judicial, obligan a que se deban iniciar un conjunto de investigaciones hasta sinérgicas, de tan iluminadas y ahora claras afirmaciones, denuncias más que tardías y realizadas en el escenario de un debate en una causa de corrupción fruto a la denuncia de un hombre ejemplar, como lo es el doctor Rodolfo Parente, precisamente, de esos no muchos seres que no hacen análisis de oportunidad ni de riesgo, sino de convicciones y valentía y que ahora posibilita, al más alto responsable de la investigación pública penal, poder manifestarse y a no muchos, hasta ahora, no salir del asombro.

(*) Abogado.


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