JUICIO VARISCO/CELIS: CRÓNICA DEL PRIMER DÍA

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Un juicio numéricamente relevante: 34 procesados, 20 abogados, 2 defensores oficiales, 100 testigos, 3 jueces, más de 500 páginas de material acusatorio, y miles de horas de escuchas telefónicas, son algunas de las cifras del histórico juicio por narcotráfico que arrancó este jueves en la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná.

Bajo un estricto protocolo de seguridad, se desarrolló la primera audiencia del juicio oral al intendente Sergio Varisco, a Daniel “Tavi” Celis y otros 32 imputados por narcotráfico. En la megacausa, la Justicia federal investigó a una organización vinculada a la venta de marihuana y cocaína y su incidencia en el ámbito municipal.

El Tribunal Oral Federal está encabezado por Lilia Carnero y compuesto por Roberto López Arango y Noemí Berros. La acusación está a cargo de José Ignacio Candioti y el fiscal adjunto Leandro Ardoy.

En tanto, los abogados que intervienen defendiendo a diferentes acusados, son: Miguel Ángel Cullen, Rubén Pagliotto, Guillermo Vartorelli, Cintia Duarte, Saúl Colobig, Augusto Laferriere, Corina Beisel, Gastón Storero, Jorge Clavero, Marta Bohm, Claudio Berón, Leopoldo Cappa, José Velázquez, Boris Cohen, Marcos Rodríguez Allende, Emilio Fouces, Serra Cullen, Juan Pablo Temón. Además de los defensores oficiales Noelia Quiroga y Joaquín Castelli.

El juicio reúne dos voluminosos expedientes: las causas narcoavioneta y narcomunicipio. En la primera causa hay 23 procesados; y en la segunda, 11. Hay dos que están en ambas: Daniel Andrés “Tavi” Celis, y su padre, Eduardo Ramón. Este último no se encuentra en el debate, ya que certificó que sufre un problema de salud. Podría estar en el banquillo en 30 días, si así lo sugiere un equipo médico.

La seguridad y las restricciones a la prensa

En la primera audiencia, se observó un gran despliegue de seguridad en la Cámara Federal de Apelaciones, ubicada en calle 25 de Mayo al 256. El operativo incluyó un trabajo coordinado entre el Servicio Penitenciario, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina, la Policía Federal y la Policía de Entre Ríos. Además, inspectores de tránsito del municipio colaboraron con el control vehicular en la zona donde se lleva adelante el juicio.

El operativo de seguridad también implicó algunas restricciones al trabajo periodístico. Los límites ya habían sido fijados el 5 de agosto por la jueza Lilia Graciela Carnero. Entonces, la magistrada dispuso una serie de instrucciones “ordenatorias” para el desarrollo de las audiencias.

Si bien en la resolución habló de garantizar la publicidad del juicio, en los hechos hubo un efecto cerrojo. Se prohibió el uso de celulares, computadoras y cualquier dispositivo para grabar la audiencia. El único método de registro permitido fue el más artesanal de todos: a puño y letra.

Sólo hubo un momento en el que se permitió ingresar para tomar imágenes y fotos de los procesados en su banquillo. Fue antes del inicio formal de la audiencia. En ese instante se logró captar la imagen que todos buscaban: la del intendente Sergio Varisco, el concejal Pablo Hernández (Cambiemos) y la exfuncionaria de Seguridad, Griselda Bordeira, en primera fila. Detrás del edil se ubicó Daniel “Tavi” Celis, el hombre señalado por la Fiscalía como líder de la banda narco. Estos tres últimos se encuentran con prisión preventiva en la Unidad Penal N° 1, N°6 y N° 8, respectivamente.

En tanto, los periodistas que no pudieron acceder a la Sala donde se desarrolla el juicio, lo siguieron por streaming cerrado desde un monitor dispuesto en la Sala del Tribunal Oral Federal, ubicado en calle Urquiza.

Para ingresar al edificio de la “segunda sede del juicio”, primero se debió acreditar estar registrado para su cobertura y pasar por el control del personal de seguridad y el detector de metales.

La única señal de que allí se desarrollaba alguna actividad relacionada a la Justicia eran los uniformados. Y es que si un incauto observaba la escena hubiese imaginado que se proyectaba algún tipo de conferencia.

Aquí el trabajo tuvo otras libertades. Por ejemplo, se permitió ingresar con computadora y el uso del celular, pero se impidió tomar fotografías. A pesar de ello, un canal de televisión ingresó y tomó imágenes sin ningún tipo de reproche.

La situación animó a los presentes a romper la restricción y la imagen del seguimiento del juicio “a distancia” comenzó a circular por WhatsApp y Twitter antes de que la jueza disponga un cuarto intermedio, para seguir leyendo el escrito acusatorio de la causa narcomunicipio.

Ante la engorrosa lectura de la acusación, contenida en más de 200 páginas, los periodistas de judiciales intercambiaron opiniones sobre diferentes aspectos de la causa: los diálogos telefónicos más comprometedores, los imputados más relevantes, y las pruebas más incriminantes.

Dos horas para una causa

La primera parte de la audiencia fue tediosa. Las primeras dos horas, de las 12 a las 14, se dio lectura al hecho que se le imputa a los acusados en la causa narcoavioneta. El escrito leído contiene 207 páginas.

Al culminar la lectura, la Fiscalía comenzó a leer el material probatorio con el que se apoya la investigación. En esta parte se leyeron grandes tramos de conversaciones telefónicas entre diferentes acusados.

El abogado Miguel Ángel Cullen solicitó que se omita su lectura, ya que su defendido, el intendente Varisco, ya conoce el hecho y el material probatorio incorporado en el expediente. A su pedido se sumaron otros abogados, de los 21 que participan en el juicio.

Ante ese pedido, a las 14,45, la jueza Carnero consideró que debía leerse el escrito completo ya que era un acto en el que se informaba del caso a la comunidad. Lo paradójico fue que la propia magistrada es quien dictó una resolución que restringió la publicidad del juicio.

Además, entendió que eran los acusados quienes debían dar su consentimiento a que se omita la lectura de los hechos. Por ello, preguntó uno por uno si estaban en conocimiento de toda la imputación. Todos dijeron que sí.

El fiscal federal José Ignacio Candioti también se mostró de acuerdo con pasar de largo con la lectura del hecho investigado, aunque aclaró que el Código Procesal Penal de la Nación prevé que debe leerse de manera completa.

A las 15, 15, el Servicio Penitenciario informó que había llegado la comida para los imputados de la causa, que cumplen prisión en la Unidad Penal, por lo que la jueza dispuso un cuarto intermedio. A las 16 se retomó la audiencia y se terminó con la lectura del segundo escrito acusatorio, la causa narcomunicipio.

De este modo abrió el juicio en el que está involucrado el intendente y la banda del clan Celis.

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