EDITORIAL

Published on enero 3rd, 2018 | by concordia7

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IRIGOYEN – MACRI: DEL RIDICULO Y LA SOBREACTUACIÓN NADIE VUELVE

La “conducción” de CAMBIEMOS-PARANÁ, en lo que pretendió ser un documento crítico al gobierno provincial, cayó en la trampa que suele caer la nueva derecha cuando trata de imponer una imagen que no tuvo, tiene, ni tendrá, por su propia historia. (J.M.H.)

Lo lamentable del documento en que compara y equipara a Macri con Hipólito Irigoyen, es la firma de radicales que formaron parte del mas firme acervo popular que vió nacer a la UCR.

Nada se les puede pedir a los restantes miembros de CAMBIEMOS, ya que se sientan a la mesa en nombre de títulos ajenos, de algún grupo que conforman “CLUB DE AMIGOS”, o bien en representación de si mismos, como es el caso de J. D. ZACARÍAS, que a esta altura solo representa a su propia sombra, si es que aún no le pidió que hable en otra mesa “por las dudas”.

Semejante brulote no merece el repudio, solo repasar un poco la historia a modo de ayuda memoria de quienes no leen o la manipulan desde el desconocimiento y la mediocridad.

Don Hipólito ayudaba a su padre en sus trabajos de cuarteador y carrero, en los suburbios porteños, y allí se conformó un carácter voluntarioso y disciplinado. Adolescente, trabajó como empleado en un comercio de tenderos, como conductor de tranvías y ya estudiando derecho, en un estudio jurídico. Siguiendo a su tío Leandro, actuó políticamente en el autonomismo de Adolfo Alsina, que sería Vicepresidente de Domingo Faustino Sarmiento.

Macri se educó en las “élites” del Newman, una carrera de Ingeniero con casi nula práctica, para ingresar al Holding de su padre Franco quien lo supo construir al calor de la “patria contratista”, y a costillas del dinero del pueblo.

El radical finalizó sus estudios de abogado a los 25 años, asumió como diputado en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires en 1877, al finalizar su mandato, decepcionado por la política pequeña de intrigas y acuerdos de conveniencia que vivió en la Legislatura, no volvió a ocupar cargos públicos.

El liberal elijió ser presidente del Boca, a modo de presentación en sociedad pero siempre lejos de la política, no vaya a ser que contagie.

El “peludo” hace su reaparición en forma explosiva, porque participa como uno de los protagonistas en la Revolución de 1890, o revolución del parque y poco después, junto con Leandro Alem, funda la Unión Cívica Radical, el 2 de julio de 1891.

Mauri revoluciona Boca trayendo al inefable Bilardo, anticipando que no hay nada mejor que una buena defensa, lo que en política sería ser un buen “conservador”, algo dificil de entender eso de que liberal y conservador en este país representa lo mismo.

A la muerte de Alem, Irigoyen asume la conducción de la UCR. Es intransigente con el régimen de gobierno, al que juzga oligárquico, corrupto y fraudulento. Esa intransigencia lo conduce a la abstención electoral y al levantamiento de carácter revolucionario. Es en particular importante la Revolución de 1905, cuando Yrigoyen define el sentido y orientación de la “reparación fundamental” de la Nación, según sus propios términos; en esa oportunidad organiza un partido aguerrido y fuertemente conexionado en la abstención electoral y la resistencia.

El hijó de Franco asume responsabilidades en el holding paterno, profundizando lazos con todo gobernante que siguiera el modelo “PATRIA CONTRATISTA”, algo típico en los 90, modelo turco-liberal que supo de los alagos del ingeniero.

Desde el punto de vista de la historia de las ideas políticas y de la filosofía social en Latinoamérica, Yrigoyen es el político krausista por excelencia y el ejemplo más característico de esa corriente reformista y democrática. Su pensamiento y los modos de su conducta pública y privada, su personalidad y, en fin, su estilo humano, tienen los rasgos, en forma y sustancia, del krausismo como filosofía ética y modalidad de vida. “Los krausistas vestían sobriamente, por lo común de negro, y componían el semblante, pareciendo impasible y severo; caminando con aire ensimismado, cultivaban la taciturnidad; y cuando hablaban, lo hacían con voz queda y pausada, sazonando sus frases con expresiones sentenciosas; rehuían las diversiones frívolas y frecuentaban poco los cafés y los teatros” escribe José López Morillas (El krausismo español, pág. 54-55).

Desde ese mismo punto, Macri abreva en un señor llamado Durán Barba, conocido por realizar sesudas encuestas que le permiten darle letra a su cliente preferido, Mauricio, para que este diga lo que la gente quiere escuchar, sin importar contenido alguno que permita oficiar de líneas de pensamiento elaborado hacia una población desorientada, por matices anteriores y los de su propio accionar.

Casi que hablamos del día y la noche, Lanatta diría que si comparamos o equiparamos encontraríamos el nacimiento mismo de la “GRIETA”, pero sería darle un protagonismo que no tiene uno de los “equiparados” en cuestión.

Yrigoyen escribe documentos que serían así un género de fuerte incidencia, de tono declarativo y prescriptivo, grave y severo, que describe, y sobre todo interpreta, las realidades sociales, económicas o políticas desde una mirada con fundamentos éticos. Difunde, pues, ya por los medios de prensa partidarios, ya por el folleto o el volante, los textos con que se expresa institucionalmente su pensamiento político.

Macri tiene pendiente aún escrituras que se acerquen a esa lógica siquiera, pero ya comenzó haciendo enviar a sus seguidores “pro”, manuales con instrucciones fáciles de comprensión y rápidos de leer, para no discutir de política, algunas frases hechas para usar, y como actuar en redes sociales para sumar “likes” o “me gusta”, sin olvidar de que todo aquello que se encare como las caminatas debe ir presedido de una “atrapante sonrisa”.

Para Yrigoyen la Política es Etica, y la Etica es Política: la simbiosis es absoluta, y por lo tanto no se plantea la contradicción teoría-praxis, o, en términos de Max Weber; una ética de las ideas en contraposición a una ética de las responsabilidades. La ética yrigoyeneana, por otra parte, es de índole social, emanada naturalmente de una moralidad individual, a la que trasciende.

Para Macri la política es “todo se negocia”, si se tiene la posición del mas fuerte, como bien lo supieron algunos gobernadores de nuestra zona, haciendo del ensayo-error a costa de los flacos bolsillos ajenos, una forma de gobernar que mas se parece a quien practíca una receta de cocina antes que un presidente con máximas responsabilidades.

Ni siquiera voy a particularizar en comparaciones sobre medidas de gobierno puntuales y casi paralelas, sería ensañarme con aquellos que apostando a la falta de lectura y memoria inducida, firman cualquier tipo de declaración de circunstancia, que solo profundizan la agonía de un partido que tuvo a un gran hombre, mientras entronizan a mediocres que forman “sociedades” mediocres, para negocios grises, que solo serían posibles desde la conducción del poder político, al que llegaron porque quienes los precedieron fueron infinitamente peores, brutales e impudicos, rayano con lo amoral.


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