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Published on noviembre 30th, 2018 | by concordia7

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EX-CITRÍCOLA AYUÍ FUE VENDIDA EN REMATE JUDICIAL

Uno de los puntos emblemas del cítrus regional, como el predio ubicado en el corazón de Villa Zorraquín, fue adquirido por capitales locales.

Los empresarios locales Sborosky dueños de Centro Eléctrico, Consumax y otras empresas y que le habían adquirido el crédito que la CITRICOLA AYUI S.A.A.I.C. adeudaba al Banco Nación prosiguieron las acciones legales, a fin de quedarse con el inmueble que la misma poseía sobre la Avenida Monseñor Rosch en el barrio de Villa Zorraquín, poco antes del Autódromo local, en una privilegiada zona de nuestra ciudad, la que finalmente dejará para siempre la actividad citrícola y pasará a ser centro de distribución de la empresa de electromésticos de Mario Sboroski e hijos.

El hábil martillo de Marcos Roisman,cayó ante la primera y única oferta que se escuchó en el recinto de la Sala de Remates del Poder Judicial, ubicada en el Primer Piso del edificio de Tribunales en la calle Mitre y Urquiza, el oferente, Andrés Sborosky, respondió al llamado de Roisman, quien preguntó quién superaba oferta de $52.871.304,36, levantando la mano mientras su primera oferta superó la base en $9.128.695,64, es decir la nada despreciable cifra de $ 64.000.000,00. La docena de curiosos y algunos abogados del foro que se acercaron a ver “que pasaba con el remate” quedaron en absoluto silencio, mientras Roisman, cumplía con el rito de a la una….dos y tres…”vendido”.

El inmueble consta de 21 hectáreas, doce áreas y noventa y tres centiáreas (21 Has., 12 As., 93 Cs.), posee dos grandes galpones, una gran playa de maniobras, energía eléctrica trifásica para alto consumo, un pozo profundo de agua potable con tanque elevado como para alimentar todo un barrio y en el mismo se encuentra la maquinaria de última tecnología que utilizaba la Citrícola Ayuí para los procesos de selección y embalaje de la fruta, especialmente cítricos, que se destinaban a la exportación.

Vecinos del lugar, denunciaron que se viene verificando un permanente saqueo de las instalaciones de la Citrícola que tiene radicada su quiebra en la ciudad de Buenos Aires y el Síndico aparentemente no habría colocado guardias de seguridad para contener el permanente ataque de los cacos y los vándalos que habrían aprovechado esa ausencia para llevarse lo que han podido.

Según conocedores del lugar la planta era muy moderna e incluso se dijo que habían incorporado robots para algunas tareas los que quedaron embalados en sus cajas, provenientes de Asia, cuando la empresa del conocido político Francisco “Colorado” Narvaez entró en un proceso de falta de pago a los proveedores, que luego siguió con sus trabajadores para luego no pagar a nadie más.

Ante esa cesación de pagos y el consiguiente problema laboral que esto implicó para la región, el gobierno provincial a cargo de Urribarri, consiguió una serie de medidas para morigerar el impacto en las familias que dependían de la Citrícola Ayuí para vivir y hasta se llegó a interesar a empresarios chinos para que adquieran las instalaciones. Se recuerda, incluso, que los chinos habrían anticipado negociaciones adelantadas para la compra -incluso se la anunció- pero nunca prosperaron, algunos dijeron que a Francisco de Narváez Steuer, más conocido como “el colorado”, empresario y político colombiano-argentino, quien vivió varios años en Concordia, se habría opuesto a la venta, pero nunca pudo certificarse si esto era cierto o si otros intereses -entre los cuales había varios bancos y financieras- que pretendían antes que se vendiera cobrar sus créditos lo que imposibilitó que los asiáticos hicieran pie en la empresa.

A raíz del escándalo internacional conocido como Panamá Papers se filtró que Francisco de Narváez, dueño de El Cronista y por esa época accionista minoritario de América TV, estaba vinculado a cuatro sociedades off shore: Willowbrook Trading Inc., Power Horse Properties Inc. y Titan Consulting Ltd. (con una cuenta en Suiza), todas en Islas Vírgenes Británicas; y La Esperanza Associated Corp., en Panamá.

La pasión por sus hijos y por la política parecen haber sido una puerta de salida. Francisco de Narvaéz Steuer, tuvo un derrotero político zigzagueante, como son las búsquedas del poder. Se nacionalizó en 1983 para votar por Raúl Alfonsín; luego inició su carrera política junto a Mauricio Macri, después se enroló con Carlos Menem y más tarde aplaudió el ascenso de Kirchner. Ascendió al Congreso de la mano de Eduardo Duhalde y, finalmente, cuando se distanció de Roberto Lavagna, volvió -o tal vez nunca se fue al lugar donde había comenzado por negocios, ideas y procedencia social, el PRO de los Macri. Fue en la fórmula a candidato a gobernador bonaerense con Jorge, el primo de Mauricio.

Poco y nada le interesó salvar a la Citrícola Ayuí, prefirió que la rematasen antes que apostar una pequeña parte de su poderoso imperio en mantener la fuente de trabajo. Concordia, pierde así lo que se denominó la nave insignia de la citricultura regional y de dar trabajo directo a centenares de personas y a otras miles en las quintas, ocupados de la recolección de los cítricos, pasará en pocos meses, a ser galpones de acopio y distribución de electrodoméstico con una dotación de seis a diez empleados, lo que nos va dando un panorama del futuro que nos espera en una región que sigue achicándose en sus industrias.

Nada tienen que ver en esta crónica los empresarios SBOROSKY, ellos hicieron legítimamente su negocio y pagarán por lo que adquirieron, pero en esta historia que podría incluirla en la anunciada debacle regional hay mucha tela para cortar por el resultado que como muerte anunciada tenía la Citrícola Ayuí y en cuyo derrumbe final -como empresa citrícola- el hilo como siempre se ha cortado por lo más delgado: los hombres y mujeres que trabajaban allí.


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