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NACIONAL

Published on diciembre 3rd, 2017 | by concordia7

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ENTRETELAS DE LA POLITICA: EL GABINETE EN GUERRA POR EL RECORTE DE CARGOS

Hormiguero. Desde mañana los ministros deberán informar a los funcionarios el fondo y la forma de la reducción de cargos. Dos cenas diferentes para las “alas” de Cambiemos. ¿Una chicana a Lilita?. -Ignacio Zuleta-

Un reguero de pólvora recorre el Gabinete. Desde mañana lunes, los ministros deberán comunicarles a los funcionarios de las 22 carteras el fondo y forma de la reducción de cargos. Aquí se contó que ocurriría durante el verano (Entretelas de la política del 05/11/2017: “El ajuste en los cargos altos de la política será lento y veraniego”), ya que al Gobierno se le hace difícil pelear en el Congreso y ante la opinión pública las restricciones de las reformas laboral, fiscal y previsional sin transmitir que el recorte alcanza también a la burocracia estatal. La decisión la concentra el vice jefe de Gabinete, Mario Quintana, de quien Mario Negri dice que debería ser sacerdote, porque te trata bien, pero cuando salís no sabés qué te sacó. Ese retrato ilustra la mano de este suave de la política, que con sonrisa que no se sabe si es de nervios o de alegría, tiene que aplicar la orden de bajar el gasto en todos los ministerios. Quintana ejecuta por orden de Macri, pero la artillería la proveyó el ministro de Modernización Andrés Ibarra, experto en grillas y ravioles (así llaman los burócratas a los casilleros del organigrama). Los delegados de Ibarra en cada ministerio dedicaron casi todo el año a un análisis persona por persona de la planta de todos los ministerios. Lo llamaron el “análisis de dotación” y localizó la tarea, misión, funciones, jerarquía, dedicación y salario de cada empleado. Es la munición de Quintana ante los ministros en guerra por sostener sus plantas de personal.

Zona liberada para fumigar el organigrama El hombre del bisturí me cuenta que durante el fin de semana Macri terminó de recibir los informes de gestión de las áreas especiales del Gabinete, como Yacyretá o la Secretaría del AMBA, que dejan, respectivamente, el senador electo por Misiones, Humberto Schiavoni (jefe nacional del Pro) y el diputado electo por Capital, Facundo Suárez Lastra. Los observadores capciosos justifican el viaje de fin de semana de algunos principals del Gabinete que podrían servir de cámara de apelaciones de las víctimas, en la intención de Macri de dejar zona liberada para la masacre. Marcos Peña se fue a Washington y Nicolás Dujovne se embutió en un hotel de Bariloche a mirar el horizonte (bueno, el G20). Esa zona liberada se explica porque algunos ministros se resisten al ajuste. El cirujano explica: “Necesitamos un Gabinete más horizontal, no puede ser que el presidente tenga 22 ministerios abajo y que haya ministros que tienen una o dos subsecretarías”. El diseño es una desaparición en masa de subsecretarías. Muchos se irán a la casa, otros serán reprogramados como directores generales. La operación de resistencia tampoco es uniforme. Sigue el bisturí: “Hay ministerios que ajustarán lo que tenían en diciembre de 2015 y nunca aumentaron. Otros ajustarán lo que crecieron”. ¿Ejemplos? “Es odioso decirlo, pero Interior, por ejemplo, tiene hoy menos estructura que en diciembre de 2015”. Igual ajustará porque Rogelio Frigerio es de los ministros que cree que el recorte es necesario. En el otro extremo, la propia Modernización, Transportes o Seguridad crecieron en cantidad de “ravioles” y ahora tendrán que achicarse.

El cristinismo se acerca al Partido de la Gobernabilidad Estas peleas las tiene que dar un gobierno con el mismo ánimo con el cual enfrenta a la oposición. Aprovecha el crédito del resultado electoral. Se encuentra ahora en Diputados con que la novedad es la formación del nuevo bloque del Frente Justicialista (ex Frente para la Victoria), con una mesa que integran Agustín Rossi, José Luis Gioja, Fernando Espinoza y Cristina Álvarez Rodríguez. Este cuarteto ha tirado líneas hacia el bloque de los gobernadores, hoy Justicialista, manejado por el dúo Romero-Bossio, para integrar un interbloque. La maniobra es bajar el tono de oposición rabiosa; son 60 que temen una migración hacia el Partido de la Gobernabilidad. Escuchan voces moderadas como la de Daniel Scioli, que dice que hay que leer bien el resultado electoral: acá la gente votó a un partido que le avisó lo que iba a hacer, y lo bancó el 42%. Cuidado con salir a reivindicar un pasado que ya fue. El ex gobernador pone pausa, relee el tratado de estrategia predilecto del papa Francisco —“La estrategia de la aproximación indirecta” de Basil Liddell Hart — y ve más provecho en dedicarse a las comisiones de Relaciones Exteriores y Deportes, que pelear la economía de Macri. Algo parecido puede haber pensado Axel Kiccilof, que estaba nominado por el cristinismo extremo para presidir el bloque. Resignó la postulación con el argumento de que no tiene tiempo. “Tengo muchos compromisos para dar conferencias en el interior”. Realismo, seguramente, de un peronismo que intenta un round de moderación para escapar al dictamen de Rubén Marín, que sigue explicando su condena: “Es cierto que Cristina junta, pero junta para perder”. Si el bloque Rossi no hace señales de aportar a la gobernabilidad, habrá un desgranamiento hacia la moderación del peronismo de los gobernadores, que ya pasó el primer examen en el Senado.

En Cambiemos hay apolíneos y dionisiacos En este round de reorganización de las fuerzas para el nuevo año, hay que anotar algunos arranques de estilo pero que encierran inquinas que van a despuntar en el futuro. El Gobierno se repartió en la noche del miércoles en dos comedores, cercanos entre sí, de la zona Norte. El ala apolínea —para evocar a quienes en la antigüedad buscaban el orden, la contención, a veces la belleza— se aglomeró en el comedor de la Rural para la cena anual del CARI (Consejo Asesor de Relaciones Internacionales), el principal think tank de la Argentina. Pero a poco que uno fuera hacia el Norte, podía encontrarse a la misma hora en Costa Salguero con el ala dionisíaca de Cambiemos, la que exalta el exceso y el desenfreno y que encarna Elisa Carrió. Era la anfitriona de una cena de recaudación para su propio think tank, el Instituto Hannah Arendt, pero que se convirtió en un retablo de la confrontación entre sectores del Gobierno. En una mesa central, pero poco exhibida, resistieron las oleadas de lilismo explícito que venían del escenario, Marcos Peña, Mario Quintana, José Torello, Fernando de Andreis, gerentes de la mesa chica, a través de la cual el presidente mira el mundo. Debieron soportar la exaltación que hizo una y otra vez Carrió de sus adversarios del ala política, representada por Mario Negri.

Lilita Carrió mostró su poder a los CEO cuando exaltó el ala política La diputada le dedicó al jefe del interbloque de los diputados un premio y un discurso inolvidable, pero que les costará mucho. La venganza será terrible, pero no por ahora. Lilita destacó en su speech la bonanza del arco que integran ella, Negri, Emilio Monzó (que estuvo un rato y se fue a un cumpleaños familiar; quizás temió los efectos del fuego amigo) y Nicolás Massot (que estuvo en las dos cenas, la de los apolíneos y la de los dionisíacos). Como Horacio Rodríguez Larreta, que amagó con irse y ella, desde el escenario, le disparó: “Horacio, no te vayás; a ver… sentate”. De acá no se va nadie, advirtió a lo Guillermo Moreno una Lilita que no ahorró palabras para dejar en claro que a este gobierno lo soñó ella, que es la creadora del Gobierno, de la estrategia, de la táctica, y del futuro. El momento dialéctico más alto fue cuando Lilita dijo: “La política no sirve para nada si no sirve para decirle en la cara ‘estúpido’ a un estúpido”. Esa efusión fue, como todo lo que hace la jefa de la Coalición, una calculada andanada a sus adversarios internos, pero disfrazada de aire dionisíaco. Un bombardeo de precisión para blindar a su aliado Negri, que fue víctima hace una semana de una maniobra del oficialismo para hacerlo saltar hacia arriba. ¿Qué le reprochan? Que acumula poder, que no desperdicia oportunidad para que los medios lo expongan como el mejor vocero del oficialismo. En el fondo, que es personal en sus movimientos, escondedor. ¿Quién no lo es en ese oficio de truchimanes que es la política?.

A secreto agravio, secreta venganza Para citar un caso de ajuste de cuentas: miraba de cerca todo esto el ex diputado por Mendoza Gustavo Gutiérrez, que hoy integra el Ente de Control de los Servicios Públicos de la Capital. Es uno de los políticos de mayor cercanía a Lilita y en julio pasado, después de un incidente de Lilita con espías en Asunción del Paraguay, el Gobierno cesó a Eduardo Zuain como embajador en ese país y le ofreció el cargo a Gutiérrez, que venía de ser síndico de YPF. Fue a propuesta del gobernador Alfredo Cornejo —presente en Costa Salguero— y de Carrió. El cargo se lo ofreció el propio Jorge Faurie. Dos días después de las elecciones del 22 de octubre Gutiérrez fue citado por Peña a su despacho. Frente a Pompeo y a Faurie, le dijo que habían reconsiderado la oferta al Paraguay, porque los dos países estaban comprometidos a organizar un campeonato de fútbol y que él no reunía las condiciones para tamaña empresa. Luego, el propio Gutiérrez renunció a la embajada en República Checa. ¿Qué creen en la Coalición? Primero, que este toqueteo buscó bajarle el precio al triunfo de Carrió en la Capital, que obtuvo un detonante 51%. Segundo, que las investigaciones de la diputada sobre la Hidrovía y el contrabando con ese país (soja argentina que se negrea por Paraguay para evadir; carne brasileña con aftosa que pasa por ese lado, etc.) pudieron motivar un veto de Asunción. Nada de esto lo iba a decir la exuberante Lilita desde el escenario. A secreto agravio, secreta venganza, decía Calderón de la Barca.


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