EDITORIAL

Published on abril 27th, 2018 | by concordia7

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EL SILLÓN GRIS: “ESE SIMBÓLICO OBJETO DEL DESEO”

Quienes conocen el detrás de los cortinados de la política entrerriana, comienzan a vislumbrar lo que será una partida político-ajedrecística, en pos de sentarse en el sillón mas preciado de la provincia en 2019. (J.M.H.)

Entre Ríos, desde 1983 y hasta 2015 por lo menos, era una provincia partida politicamente en dos, UCR con dos gobernaciones (Montiel 1983-1987 y 1999-2003) el resto, hasta nuestros días con gobiernos del PJ y casi todos con procedencia territorial de Concordia, implantando, mas allá de los apellidos, lo que se puede denominar “modelo Concordia”, con Busti en tres mandatos, Urribarri en dos, Bordet transitando el primero y en busca del segundo, mas la excepción PJ, de Moine, de la capital provincial, en un interregno 1991-1995, acompañando la “liberalización PJ-menemista” de por aquél entonces.

Hoy sigue partida de la misma manera, pero comienza a jugar fuertemente el gobierno nacional PRO-cambiemos, intentando esmerilar al radicalismo, con 27 de 28 intendencias, incluída la poderosa capital, a la hora de medir padrones, como si el pisar a su aliado, significara la entronización de una estructura que hoy solo aparece en las mentes de dirigentes capitalinos cercanos a Macri, sin una encarnadura territorial que le permita tersiar seriamente en las futuras contiendas electorales.

Pero, entre la actitud timorata de la UCR, más la billetera mata-ideas de la nación, nadie descarta un acuerdo teñido de presiones que termine otorgando al PRO, candidaturas que no supo hasta ahora validar desde su solo espacio, en las urnas, todo dependerá de cuanto está dispuesto a tensar Frigerio, solicitando lugares que despues ni siquiera nombres acordes a lo que se pretende, tiene para aportar.

La clave estará en quien, desde el radicalismo, y con chances ciertas, se pondrá a la cabeza de hacer valer el peso territorial de sus estructuras, viejas si, pero hasta hoy irremplazables a la hora de pergeñar listas y gobiernos a lo largo y ancho de la provincia.

Si la UCR toma la decisión de competir por el sillón con sus candidatos en CAMBIEMOS, es muy dificil que algún otro nombre de distintos signo y dentro de la coalición, tenga posibilidad alguna, se descarta una candidatura de Frigerio, es el tercer hombre en importancia política del gobierno nacional, hay lujos que aún los capitalinos PRO no pueden darse.

En ese contexto, la UCR puede optar por dos nombres potentes en busca del sillón, uno es Benedetti, quien cada vez es mas rechazado desde la propia UCR, por su seguidismo acrítico al ala PRO de la coalición, pero a su vez en el frizzer con Frigerio, a causa de la división del bloque de diputados, aunque Rogelio es conocido por ir cambiando sobre la marcha sus humores de rechazos y aceptaciones cuando de radicales s trata.

La otra opción es el intendente capitalino Sergio Varisco, radical de paladar negro, con toda una tradición dentro de la UCR, tanto el como su familia, algo que los boinas blancas siempre tienen en cuenta a la hora de proyectar nombres. A eso se le agrega su gestión en Paraná, la cual, con altibajos en la opinión pública, mantiene índices de aceptación mas que aceptables en el distrito mas poderoso a la hora de contar votos, el 30, 35% del padrón provincial, algo que lo posiciona firmemente si decide jugar las cartas de la gobernación.

Desde Paraná, con un gran caudal electoral, pero además con toda una costa paranaense y grandes sectores del resto de la provincia, cansados de ver pasar la pelota por arriba, cada vez que el “modelo Concordia” del PJ se instala en la casa de gobierno, que es el patio de Paraná, un modelo que siempre privilegia su propio fortalecimiento antes que el equilibrio de poder territorial, terminan otorgandole a Varisco, una plataforma de lanzamiento poderosa a la hora de empezar a medir los metros que faltan para el 2019.

En el PJ todo es más sencillo, una reelección no se le niega a nadie, menos cuando maneja el monedero diría un viejo PJ, la muestra está en un casi en retirada Busti, que maximiza sus metros finales de posible incidencia en la toma de decisiones y lo hace juntando los tacos con aquel que asegura una retirada tranquila y en paz con el mismo.

El oficialismo del PJ, reconoce que Frigerio no se presenta, si ellos pudieran elejir, quisieran enfrentarlo al ministro, no es lo mismo perder con Frigerio que con otro candidato por las repercusiones nacionales, pero, siempre hay un pero, quieren a Frigerio candidato porque si gana Bordet la elección, automaticamente se instala como una figura relevante del PJ, un partido que hoy carece de cualquier nombre que suene a renovación, pensando en 2023.

No se vislumbra, una vez más, tercera fuerza alguna que pueda asomar, aunque mas no sea, rescatando dos dígitos de votos, algo que pone contentos a los aspirantes al sillón porque queda afuera una posible dispersión de votos en una batalla que promete ser casi de alquilar balcones a la hora de abrir las urnas.


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