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Published on enero 11th, 2018 | by concordia7

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EL CRIMEN DE PASTORIZZO PASO A PASO

Reconstruyen cómo fue el último encuentro que Nahir quiso tener con Fernando. Se explica cómo efectuó los disparos y revelan que el joven tendría una mano lesionada, lo que indicaría que intentó defenderse del segundo disparo.

Nahir Galarza y Fernando Pastorizzo eran a la vista de los más de cien mil habitantes de Gualeguaychú una parejita más de novios antes del fatal desenlace.
Un informe rescata cómo fueron los últimos minutos con vida del joven en la madrugada del 29 de diciembre y reconstruye la manera en que se produjo el crimen que conmovió al país.

Nahir Galarza esperó en su casa, a quien era su novio desde que tenía 14 años. Los padres de ella estaban durmiendo. Marcelo Galarza, oficial de la policía de Gualeguaychú, dejó como siempre, su pistola reglamentaria arriba de la heladera. Eran las 5 de la madrugada.

Nahir le pidió a Fernando que la llevara a la casa de su abuela que vive a no más de 30 metros del lugar del crimen.

Lugar sin testigos

Por cómo quedó la moto tras el asesinato, se estima que pasó por la puerta de la vivienda y se detuvo unos metros más adelante.

“No pares en la puerta que hay gente durmiendo, déjame unos metros más adelante”, habría sido la sugerencia de la joven acusada del crimen.

La calle es de tierra, no es fácil de transitar. El hecho se dio frente al portón de un galpón. A esas horas, en las afueras de Gualeguaychú no hay prácticamente nadie.
Es muy probable, que Nahir haya tomado el arma de la heladera de su casa y Fernando nunca se percató de que la tenía escondida. La joven que confesó haber asesinado a disparos a Pastorizzo, debió haber llevado la 9 milímetros cargada durante todo el viaje.

El momento de los disparos
Llegan al lugar y cuando él se detiene, ella le apoya el arma en la espalda y le dispara. Por las lesiones que tiene el cuerpo, él cae con la moto y ella sigue de pie, de frente a la víctima indefensa y herida.

En ese momento, Nahir rodea la moto para ponerse de frente al cuerpo de efectúa un segundo disparo a quemarropa, este último sería el que ingresó de cara a su agresora. Fernando estaba vivo.

El joven asesinado, tendría una lesión en una mano porque intentó protegerse del segundo disparo mortal. Un reflejo esperable de una persona, que sabe que le van a disparar. La última imagen que vio fue el rostro de su novia mientras lo mataba.

El después del crimen

Tras ultimar a Pastorizzo, Nahir Galarza se fue caminando a su casa y así lo mostrarían los videos que fueron difundidos en los medios. Al llegar al domicilio donde vive junto a su familia, dejó la pistola arriba de la heladera, donde estaba, se bañó y sin más, se fue a dormir.

Cerca de las 8 de la mañana, Nahir recibió la primera llamada de la madre de Fernando, desesperada, porque le habían avisado que le mataron al hijo, ya que quizás, lo primero que pensó es que estaba en la casa de la novia.

Como no estaba la moto fue la hipótesis que se planteó la mujer en medio de la congoja y la desesperación. Nahir vivía antes de estar detenida a muchas cuadras de distancia de lo que era la casa de la víctima y cuando salía de noche con el vehículo generalmente iba a visitarla.

UN AUDIO DE PASTORIZZO LLORANDO SERÍA REVELADOR DE LA VIOLENCIA QUE PADECÍA

La Fiscalía cuenta con una prueba que entregaron los amigos de Fernando Pastorizzo.

La misma podría complicar a una amiga de la imputada. Se lo escucha llorar y contar los golpes que Nahir Galarza le propinó la noche de Navidad.

Los abogados defensores de Nahir Galarza, Víctor Rebossio y Horacio Dargainz, están centrados en fundamentar su teoría sobre la emoción violenta ante la supuesta violencia de género que sufría la joven. Pero ayer se conocieron detalles de lo ocurrido la noche de Navidad, donde se contradice la hipótesis defensiva.

Agustín Ladner, uno de los amigos de la víctima, declaró ante el fiscal Sergio Rondoni Caffa, que al despertarse el lunes 25 por la mañana “tenía un mensaje de él (Fernando) en el grupo que decía que lo habían golpeado, que lo habían metido en una casa y que le habían pegado”.

Este audio fue aportado a la causa y llorando señala como la responsable de la agresión a Nahir Galarza y Sol Martínez, y que “lo habían amenazado que no dijera nada porque si no iban a decir que él le pegaba a ella”.

Según consta en el Legajo Judicial, al que el diario ElDía accedió gracias a Jorge Zonzin, vocero de la familia Galarza, Ladner contó que Fernando relató que la agresión que sufrió fue en la casa de Nahir: “El audio lo mandó a las 8.46. Cuando salía del boliche Bikini, Fernando estaba hablando con Nahir y de la nada sintió una trompada, miró y era Sol Martínez, eso pasó en la calle; y según lo que me contó estuvieron discutiendo, le pegaron y no sé cómo lo metieron a la casa de ella (de Nahir, ubicada a la vuelta del boliche) y cerraron con candado la puerta y le pegaron adentro. Tenía un ojo hinchado y tenía chichones en la cabeza”.

Juan Cabrera, otro de los amigos de la víctima, también aportó lo suyo a la investigación y relató la conversación que mantuvo con Fernando el lunes 25 de diciembre por la tarde. “Nos sentamos en el patio a hablar de cómo estaba y quién le había pegado; y ahí me contó con detalles que había sido Nahir con Sol Martínez; que según él, Sol lo agarró del cuello y le pegó una piña en la cara y Nahir lo agarró de la cabeza y le pegó contra la pared; y ahí es cuando perdió el conocimiento un toque”.

Ladner brindó más detalles en su declaración: “Fernando y Nahir siempre se peleaban, no se agredían pero discutían. Él siempre decía que no se iba a ir con ella pero se terminaba yendo a la casa. Desde que lo conozco, desde hace tres años, siempre estuvo con ella”.

Agustín Ladner brindó un dato en su declaración que hoy podría servir y mucho a la investigación. Contó que el 18 de noviembre pasado recibió en el grupo de amigos de Whatsapp una foto de Fernando durmiendo y que había sido Nahir quien le había quitado el teléfono, se lo había desbloqueado y enviado a sus contactos. “Él tenía un Motorola que lo desbloqueaba con el dedo, tenía un patrón complicado, pero una noche nos mandaron una foto de él durmiendo y Fernando nos dijo que Nahir le desbloqueó el teléfono con su dedo y que le sacó la foto dormido y le borró un montón de gente”, declaró.

Sin imágenes de la pelea

Según informó el fiscal Rondoni Caffa a al diario El Día, se examinaron las 30 cámaras de seguridad del boliche Bikini sobre la noche en cuestión, en las ubicadas dentro y fuera del lugar, y en ninguna de ellas se encontró pruebas de alguna pelea. Sin embargo, en el Legajo existe una foto que se sacó Fernando Pastorizzo evidenciando un golpe en el ojo, pero “no hay otro certificado porque no concurrió al Hospital”.

El funcionario judicial dejó bien en claro, en contraposición a lo que ha manifestado Zonzini en diferentes medios, que Nahir Galarza confesó el crimen bajo declaración de imputado y no como una “exposición ante el fiscal” como señaló el vocero.


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