COSTA CONSIGUE VICTORIA CONTUNDENTE DE LA IZQUIERDA EN PORTUGAL A PASO DE MAYORÍA ABSOLUTA

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El primer ministro sale reforzado tras obtener el 36,6% y buscará reeditar la ‘geringonça’, el inédito pacto de izquierdas luso. La derecha se derrumba y la ultraderecha irrumpe en unas elecciones marcadas por una abstención récord.

El primer ministro de Portugal, el socialista António Costa, logró una contundente victoria en las elecciones y tendrá la posibilidad de comandar el Gobierno luso durante una segunda legislatura. Sin embargo, se quedó a un paso de la mayoría absoluta y deberá negociar posiblemente con los partidos de izquierda.

En unas elecciones marcadas por una abstención récord y la irrupción de la ultraderecha en el Parlamento, Costa recibió el 36,6% de los votos y superó por nueve puntos al segundo partido más votado, el centroderechista PSD. De esta manera, el primer ministro mejorará su cosecha de diputados de los 86 actuales hasta los 106, a apenas diez de la mayoría absoluta.

El líder socialista sale reforzado tras ganar sus primeras elecciones legislativas. En los comicios de 2015 se impuso la centroderecha, aunque sin poder conformar Gobierno, que finalmente quedó en manos de una alianza de izquierda comandada por un ejecutivo solitario de Costa.

Ahora, una opción será volver a pactar con la izquierda que le sostiene desde 2015: el marxista Bloco de Esquerda y la CDU, la alianza del Partido Comunista Portugués y Los Verdes. Los lazos con sus aliados no están exentos de roces, aunque Costa sugirió que intentará pactar por izquierda.

«A los portugueses les ha gustado la ‘geringonça’ (el inédito pacto de izquierdas luso) y desean la continuidad de la actual solución política, ahora con un PS más fuerte», declaró Costa tras conocerse los resultados.

El Bloco obtuvo el 9,47% de los votos. Es ligeramente inferior al 10,19 % obtenido hace cuatro años, aunque ello no les ha impedido encarecer su respaldo a los socialistas, a los que proponen un pacto revisable año a año para aprobar Presupuestos.

Los comunistas y verdes, en cambio, lamentaron que «los intereses de los trabajadores salgan debilitados» de esta cita tras lograr el 6,19 %, dos puntos menos que hace cuatro años.

Si repetir la alianza con esta izquierda se complica, la tercera opción es el partido animalista PAN, que pasa del 1,39 % de los votos en 2015 al 3,28 % conseguidos este domingo, lo que le permite pasar de uno a cuatro diputados.

A ellos se suma la irrupción de tres nuevos partidos, cada uno con un diputado: el ultraderechista Chega -primera vez que una fuerza entra al Parlamento desde la llegada de la democracia a Portugal-, Iniciativa Liberal, y Livre, de izquierda. Las elecciones estuvieron marcadas además por una abstención récord del 45,5%.

Fiesta socialista y derrumbe de la derecha

Ajenos al crecimiento de la diversidad del hemiciclo, la fiesta socialista se desató en cuanto se publicaron los sondeos a pie de urna, que venían a confirmar no solo una victoria esperada, sino que traía además el derrumbe de la derecha.

«Derrota histórica», ha sido una frase repetida por dirigentes del PS, exultantes ante la caída del PSD, que obtiene un 27,9 %, su resultado más bajo desde 1983 y se deja doce escaños, aunque su líder, Rui Rio, sostuvo que el resultado era similar al de hace cuatro años.

Peor suerte que el PSD ha corrido el democristiano CDS-PP, que en una sola noche cae al 4,3 % de los sufragios (pasa de 18 a 5 diputados) y pierde a su líder, Assunção Cristas, quien ha anunciado que dimite y que convocará un congreso extraordinario para elegir sucesor lo antes posible.

Su precipitada salida en coche anunciaba un fin de ciclo para la derecha portuguesa tradicional, impotente durante buena parte de la legislatura al perder el discurso de la eficaz gestión económica frente a un Partido Socialista que encadenaba excelentes resultados macroeconómicos.

Su caída coincide con la entrada del ultraderechista Chega, un partido que se presentaba por primera vez a unas legislativas y que consigue escaño, algo impensable hace cuatro años.

El lento recuento concluyó pasada la medianoche, a espera de los resultados de las grandes ciudades, Lisboa y Oporto, que guardaron hasta el final la incógnita de veinte diputados claves para determinar si los 10,8 millones de electores daban la mayoría absoluta a los socialistas.

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