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Published on julio 9th, 2018 | by concordia7

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CFK: “NO QUIERO TENER PROBLEMAS CON LA IGLESIA”

La trastienda del Senado: los secretos de la militancia de Pichetto y el silencio de Cristina. Cuando Kirchner era presidenta, el senador le acercó una propuesta sobre el aborto; desde entonces, el tema los enfrenta. -Gustavo Ybarra-

El debate sobre la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo se convirtió también en una puja política que tiene como telón de fondo la interna peronista que en el Senado protagonizan el jefe del Bloque Justicialista, Miguel Pichetto (Río Negro), y Cristina Kirchner (FPV-Buenos Aires).

Es notoria la diferencia de perfiles de ambos contendientes frente al debate que desencadenó la iniciativa. Mientras Pichetto se convirtió en un abanderado de la sanción en ley del proyecto aprobado por la Cámara de Diputados, y trabaja en ese sentido en busca de votos de cara a la sesión del próximo 8 de agosto, la expresidenta mantiene un silencio atronador sobre la materia.

De hecho, de Kirchner solo se sabe que votará a favor del proyecto por un pronunciamiento que la bancada del FPV realizó el 14 de junio en la red social Twitter anunciando que la totalidad del bloque apoyaría el proyecto. Aquel posicionamiento grupal significó un giro de 180 grados para la senadora, que siempre se opuso a la legalización del aborto, al extremo de haber bloqueado los intentos del Congreso por avanzar en ese tema en sus mandatos presidenciales.

Hasta el momento, Cristina Kirchner no ha considerado oportuno aclarar las causas de su cambio de postura, que, se espera, explicará en el recinto de la Cámara alta en el momento de la votación.

Sus socios políticos explican el giro por una tarea de convencimiento llevada a cabo por sus hijos. “Escuchar a Florencia por qué era necesario tener la ley para que el aborto sea legal fue decisivo para el cambio de postura de Cristina. Fue la revolución de los hijos”, sostuvo la diputada Mayra Mendoza (FPV-Buenos Aires). Para los rivales de la expresidenta, en tanto, la decisión obedece a un frío cálculo político.

Sin embargo, esta no es la primera vez que Cristina Kirchner y Pichetto protagonizan una pulseada sobre el aborto. Fuentes legislativas y dos exfuncionarios kirchneristas recordaron que en 2013 la entonces presidenta rechazó una propuesta del jefe de la bancada oficialista en el Senado para convertir en ley un protocolo de aborto para casos de violación basado en el fallo F. A. L. que la Corte Suprema de Justicia había dictado el año anterior.

“No quiero tener problemas con la Iglesia”, habría sido la respuesta con la que Cristina Kirchner le cerró el camino a aquella iniciativa, según coincidieron las fuentes consultadas. Para entonces, el kirchnerismo ya había virado en su posición inicial y empezaba el romance con el papa Francisco, que se traduciría en el peregrinaje de ministros, legisladores y referentes de La Cámpora al Vaticano.

La contracara del silencio de la senadora es el activismo de Pichetto, quien tomó la bandera de la legalización del aborto desde el mismo día que la iniciativa salió de la Cámara de Diputados en dirección al Senado.

“Mi postura se inscribe en mi tradición laica. Creo que los temas de Estado son del Estado y los temas de Dios son de Dios”, afirmó el senador, al explicar su apoyo a la iniciativa. “Hay que legislar para todos porque la ley está por encima de los dogmas”, agregó Pichetto, cuestionando a quienes rechazan el proyecto a partir de sus convicciones religiosas.

El rionegrino plasmó su “militancia” en los hechos. No solo trata de convencer a senadores dudosos. El martes último, en la primera reunión de comisiones donde se discutió el proyecto, fue él quien se enfrentó al intento del grupo “pro vida” de llevar el debate a las provincias, maniobra que podría haber dilatado la discusión.

Pero el caso de Pichetto no es el único que parece motivado por la política. En usinas macristas creen ver la mano de Marcos Peña en el anuncio de Gladys González (Pro-Buenos Aires) de que votará la iniciativa.

El pronunciamiento de González provocó más de una sorpresa, ya que la senadora, durante la campaña electoral del año pasado, se había manifestado en contra del aborto.

“Me parece que mucho tuvo que ver en ese cambio la disputa por la intendencia de Avellaneda”, especuló un legislador macrista, haciendo alusión a las intenciones de González de disputarle el año próximo al kirchnerista Jorge Ferraresi la intendencia de ese popular distrito del Gran Buenos Aires.

Algo similar ocurriría con varios senadores radicales que, hasta el momento, no quieren adelantar el sentido de su voto. Uno de esos casos sería el de riojano Julio Martínez. Su archirrival provincial, el exgobernador y diputado Luis Beder Herrera (PJ), cambió su rechazo a partir de encuestas que mostrarían un amplio apoyo a la legalización del aborto en los menores de 35 años de la provincia. “Esos votos ganan una elección”, se convenció el peronista.

Otro tanto ocurrió con los legisladores peronistas de La Pampa que terminaron dando vuelta la votación en Diputados y que cambiaron de postura por orden del gobernador Carlos Verna.


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