CARNES Y FUTURO GOBIERNO: LAS SOSPECHAS DE CHITO FORTE

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El presidente del Ipcva cree que con el nuevo gobierno aumentará la presión fiscal y habrá mayor intervención. La pregunta es si esa mayor intervención será virtuosa o distorsiva. -Danilo Lima-

¿Qué hará Alberto Ángel Fernández con el sector agropecuario? Ésta es, desde hace un tiempo, la principal pregunta que se formulan productores y dirigentes, sobre todo, después de que el 27 de octubre el 48% de los argentinos convirtiera en Presidente electo al candidato ungido por Cristina Kirchner.

En el campo, en general, descuentan que la presión impositiva –con eje en las retenciones– aumentará con la nueva administración, y, por eso, la preocupación mayor es qué pasará con las exportaciones: ¿Se cerrarán? ¿Habrá cupos? ¿Se repetirá la política kirchnerista que tantos dolores de cabeza provocó a los productores?

Nadie tiene certezas, sólo presunciones.

Ulises “Chito” Forte, el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), como tantos otros dirigentes, no sabe qué pasará, pero tiene algunas sospechas.

El ex dirigente de la Federación Agraria Argentina (FAA), agrodiputado entre 2009 y 2013, y crítico del kirchnerismo, al analizar los resultados de las elecciones, señaló que “quienes amamos la democracia seguimos creyendo que es sabia” y “yo no soy de los que dicen que la gente es inteligente cuando vota al que le gusta a uno, e ignorante o bruta cuando lo hace por el que no nos gusta”.

Incertidumbre.

El pampeano admitió que en el sector agropecuario hay incertidumbre porque “estamos en una transición” y “no sabemos quién será el próximo ministro de Agricultura ni cómo se conformará el gabinete, aunque, obviamente, sabemos que la política agropecuaria será responsabilidad del Presidente”.

Al participar en Paraná, la última semana, del seminario “Ganadería y Compromiso”, organizado por el Ipcva, Forte dijo que no sabía qué hará el próximo gobierno con el sector agropecuario, pero que tenía “algunas sospechas”.

– ¿Cuáles son esas sospechas?

– Me imagino un Estado más activo, con mayor intervención. Y la discusión, entonces, es si esa intervención será virtuosa o distorsiva, porque si viene una intervención al estilo (Guillermo) Moreno vamos a estar complicados. A mí no me va a alcanzar la vida para putearlo a Moreno. Ahora, Moreno no se habla con Fernández y eso es un aliciente.

También me imagino una mayor carga impositiva. La clase política tiene un grave problema: habla del campo y la verdad es que al productor no lo tiene en cuenta, porque si un pequeño productor, sea por la carga impositiva o por la carga financiera, se funde, ese pequeño productor desaparece de la producción pero ese campo seguirá produciendo en manos de otro productor.

Son todas suposiciones. Creo, de todos modos, que los gruesos errores del pasado no los van a cometer, y si los vuelven a cometer vamos a estar muy complicados.

– El kirchnerismo cerró las exportaciones, sobre todo, de carnes, ¿hay espacio para volver a cerrarlas?

– No, no me lo imagino. Primero porque el mundo no es el mismo que hace 15 años. No está la soja a 650 dólares, por ejemplo. Aquella medida no tuvo sentido y ahora tiene menos sentido todavía.

– Vamos a suponer que Alberto Fernández lo llama y le pregunta cuáles son las medidas que debe tomar para aumentar el rodeo bovino, ¿usted qué le dice?

– Bueno… si Alberto Fernández me llama a mí como hombre de consulta, lo primero que le preguntó es si desayunó con ginebra o con grapa. Pero si aun así lo hiciera, le diría que la única manera de aumentar el rodeo es con un rol activo del Estado.

Le doy un ejemplo: la Argentina, este año, va a recibir 10 mil millones de pesos vía retenciones a la carne, y esos 10 mil millones son los intereses diarios de las Leliq. Si con esa plata se hiciera un fondo rotario con el Banco Nación para dar créditos a 10 años, con dos de gracia, a valor producto, para todas las capas agrarias, se podrían hacer pasturas, aguadas, alambrados, agregar kilos para lograr un novillo más pesado y poder retener vientres, y la ganadería se reactiva automáticamente. Es una humilde propuesta.

Consumo y exportación.

Forte, en otro orden, distinguió las distintas realidades entre la industria consumera y la exportadora. “Hoy la industria consumera está pasando por serios problemas económicos, mientras la industria exportadora está ganando muy bien”, remarcó.

Pleno empleo y salarios dignos son, para el presidente del Ipcva, las dos condiciones necesarias para reactivar el mercado interno hoy deprimido por la caída del poder adquisitivo de los trabajadores, en algunos casos, y la pérdida de fuentes laborales, en otros.

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