Lunes 26°
12°
Martes 28°
17°
Miércoles 30°
19°

EDITORIAL

Published on noviembre 28th, 2017 | by concordia7

0

“CAMBALACHE” VERSIÓN PRO: PARTIDO, GOBIERNO Y PODER, TODO ES IGUAL, NADA CAMBIÓ

Marcos, el gran ganador del nuevo reparto de poder del PRO. Vidal impuso a Salvai en un cargo clave que estaba en manos de Monzó. Larreta quedó un escalón debajo. (J.M.H.)

La letra de cambalache parece definir a la perfección la melange entre partido y estado que hace el PRO, que predica “institucionalidad” hacia afuera, pero practica “club de amigos” para adentro.

Cualquier carta orgánica de los cientos de partidos políticos que dan vueltas marcará que aquel dirigente que ocupe cargos partidarios no puede ocupar cargos ejecutivos en el gobierno, y mucho menos acumular cargos, algo elemental a la hora de practicar apertura de dirigentes nuevos, de separar rol de partido del rol del estado, etc,etc.

Hagamos un repaso de como se constituyó la nueva conducción nacional del PRO y luego sigamos analizando.

Marcos Peña fue el gran ganador del reparto de cargos del PRO nacional, que este lunes eligió conformó a su mesa ejecutiva en un encuentro realizado en Parque Norte.

El jefe de gabinete no sólo impulsó al misionero Humberto Schiavoni como presidente del Consejo Nacional, quien desde 2016, preside nuevamente el Ente Nacional Yacyretá y el 22 de octubre de 2017 es electo como Senador Nacional por la provincia de Misiones, sino que además logró ubicaciones claves como la del secretario general, Francisco Quintana (funcionario). Peña también logró la confirmación del secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis (funcionario), que compondrá el organismo nacional como vocal.

El jefe de gabinete ganó con el reparto de “invitados” que participarán de las decisiones de la Mesa Ejecutiva del Consejo Directivo Nacional.

Allí ubicó a la secretaria de Relaciones Parlamentarias, Paula Bertol, que se acercó mucho a Peña en la gestión; el secretario de Voluntariado y Movilización del partido, Federico Morales, y el subsecretario General de la Presidencia de la Nación, Valentín Díaz Gilligan.

Otro de los invitados será el viceministro del Interior, Sebastián García de Luca.

El cambio más resonante es el que se hizo en la nómina de autoridades del partido.

La secretaría política, que estaba en manos de Emilio Monzó a través del diputado Nicolás Massot, será ocupada por Federico Salvai, jefe de gabinete bonaerense y mano derecha de María Eugenia Vidal.

De este modo, la gobernadora asciende en el reparto de poder del partido nacional, que sin embargo tendrá mayor control de Peña. El otro cambio en la estructura del partido es la creación de la secretaría de Gobiernos Locales, en la que fue designado Jorge Macri, funcionario.

Horacio Rodríguez Larreta, que se perfila como el contendiente de Peña y Vidal en una hipotética sucesión de Mauricio Macri, no se quedó con las manos vacías, aunque quedó un escalón por debajo del jefe de gabinete y la gobernadora.

El mandatario porteño se quedó con la prosecretaría general, que manejará un funcionario de su gobierno: Juan Ignacio Maquieyra, titular del Instituto de Vivienda de la Ciudad. Larreta también tiene un vínculo aceitado con Francisco Quintana, que manejará la Legislatura porteña a partir de diciembre.

En las democracias modernas, transparentes y republicanas, esto es inadmisible, aún resuenan los gritos de Raúl Alfonsín en casa de gobierno cuando alguien osaba tener doble cargo o cargos ejecutivos y partidarios simultáneamente, claro, estamos hablando del hombre que hizo de la república su razón de vivir, algo que hoy queda muy lejos de este gobierno y muchos radicales boinas amarillas.

Es difícil de entender algunas cuestiones simples de separación de roles cuando la fuerza política que se integra se forma a partir de llegar al poder y no antes de lograrlo, prueba de esto en este país hay dos: el PJ el cual su historia deja mucho que desear en aportes de consolidación de república e instituciones, el otro es el PRO, y el ejercicio del poder comienza a mostrar esos defectos de raíz.

La sociedad necesita tener, en este sistema democrático, representantes de sus ideas, principios, sueños y futuro, desde ahí, desde las interpretaciones de lo que un pueblo anhela, es que nacen los partidos políticos primero, para plasmar en plataformas, proyectos, y trabajo, aquellos sueños dispersos de una sociedad en su conjunto, eso será el reservorio de ideas, principios, ideología y ética de una fuerza partidaria, mas allá de que logre llegar por el voto a gobernar, ciudades, provincias o nación.

Esa construcción partidaria, es la misma que, en caso de ganar un gobierno, debe ser mas fuerte y autónoma que nunca, para respetar y hacer respetar aquello por lo que se logró llegar al triunfo, el resto es traición al electorado que acompañó.

No existirá democracia fuerte, republicana, federal y transparente, con partidos obsecuentes, levantamanos y seguidista de su gobierno, o lo que es peor, llamarse partido detrás de un simple sello decorativo, sin la existencia de una estructura partidaria capáz de levantar la voz cuando su gobierno desvía el camino que se trazó.

La base de sustentación de una democracia no es un parlamento, no es ganar una elección y ocupar un cargo, por el contrario, la verdadera democracia anida en aquellos partidos que, habiendo llegado al poder, hacen las veces de centinelas de los postergados sueños que se fueron juntando amalgamando y planificando en tiempos en que la sociedad se sentaba a la mesa de aquellos dirigentes que hoy, a poco de gobernar, parecen descubrir la pólvora y mirar al resto desde un pedestal que puede hacer mucho ruido si termina rodando como tantos otros que se creyeron ser “salvadores” y acaban pidiendo clemencia y ser “salvados”.


About the Author



Comments are closed.

Back to Top ↑