ANIMALES DEL PODER VS EL PODER DE LOS ANIMALES

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«El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo», dijo en algún momento el escritor británico George Orwell, que, como buen inglés, de eso conocen mucho. (J.M.H.)

El cierre de listas que se comienzan a plasmar a lo largo y ancho del país, provincia por provincia, parece resumirse en el título de estas líneas.

Dos concepciones muy claras se perfilan en dos espacios preponderantes en la lucha por el poder político en la Argentina, y en nuestra provincia, como muestra de una tendencia general.

ANIMALES DE PODER

Todas las expresiones de lo que comprende el «mundo» peronista o PJ, coinciden en esa cualidad o caracterización: son «animales del poder». En sí misma, la frase no representa ni lo bueno ni lo malo que cada uno le puede dar, pero es parte del ADN de quienes se auto titulan «profesadores de fe peronista»: el conocimiento de los aspectos formales para lograr el poder en democracia, ganar elecciones, algo que adquirió el peronismo a fuerza de ser el espacio con más ejercicio del gobierno en los últimos 74 años.

A eso, se le adiciona el cabal conocimiento de cómo se mueven los sótanos de la política desde el poder de turno, reconocer amigos y enemigos, disponer de «soldados» todoterrenos, y optar por la memoria nula cuando de recuperar el gobierno se trata.

La realidad del peronismo nacional en la actualidad así lo demuestra, quien mayor poder detenta es CFK, sin detenernos como lo construyó, ya que a los propios peronistas poco parece importarles y la justicia trabaja a «reglamento» buscando tener a todos a sus pies para consolidar ese otro poder «permanente».

CFK, como buen animal de poder, sabe que, ante todo, debe seguir en el escenario central, más que en el sillón principal, para eso trabaja desde las sombras: impedir que gane CAMBIEMOS. ESA ES SU MÁXIMA PRIORIDAD, ya que, de continuar MM, ella seguirá desfilando por tribunales y con ese poder residual, que aún le alcanza, diluyéndose entre sus dedos y sus seguidores.

Construye una «unidad» que aborrece, pero es la única posible que le puede permitir alejarse de la justicia y mantenerse en el escenario, merced a una salida de CAMBIEMOS del gobierno. Cualquiera que llegue por fuera de CAMBIEMOS, es avanzar varios casilleros en su actual situación.

Así va rearmando una imagen de «componedora» que no la representa, así juega las fichas de sus «soldados» en las provincias, permitiendo armados de aglutinamientos de sectores enfrentados, así relega espacios de su «tropa» para mantener su propio espacio. Pasó en Entre Ríos, en Sta Fe, se vislumbra en todas las provincias, se comienza a analizar en lo nacional. CFK ya ve a Lavagna como una «posibilidad», algo que puede ser realidad una vez que termine su trabajo cuasi artesanal de bajar a los propios para amontonar a todos en el resto de las provincias que faltan presentar listas, el tiempo está a su favor, las pequeñas ambiciones de poder del resto de la dirigencia PJ, también.

En una brillante columna de hace unos días, la gran Beatriz Sarlo alertaba sobre aquellos que sucumben al canto de la «sirena», como definió a CFK, hoy ese «canto», tiene letra de «unidad», pero en realidad es la jugada previa en su única obsesión, el ejercicio omnímodo, total del poder, sin intermediarios, sin «iguales», que haya un paso intermedio, llamado «Lavagna», no la aleja de la centralidad del ejercicio del poder, la pone cada vez más cerca.

EL PODER DE LOS ANIMALES

El macrismo posee muchas de las características del peronismo, difiere en la lectura del poder, en cómo se consigue y como se consolida. Su impronta es empresarial, se manejan como pez en el agua dentro de la «selva» financiera y las grandes empresas, en donde unos sobreviven con la desaparición del otro, como sea y con carácter depredador.

La propia constitución de CAMBIEMOS así lo adoptó en palabras de Macri, «CAMBIEMOS es una simple alianza electoral», el que gana se lleva todo, los aliados que pierden, calladitos al rincón mientras el triunfador elije las maneras de eliminar la «competencia» en el «escenario amigo», eso pasó y pasa con CAMBIEMOS, el PRO va detrás del poder, a costa de la lenta desaparición de sus aliados, llámese UCR, Carrió, PJs-PRO, etc, ninguno tiene cabida en el largo plazo del «club de amigos».

Cuando Raúl Alfonsín dijo proféticamente «M. Macri es mi límite», no lo hizo por el poco vuelo logrado hasta ese momento por el hoy presidente, lo dijo en la caracterización, personificación de aquellos depredadores que el mismo definía como la «PATRIA CONTRATISTA, aquella y esta que siempre acomodó sus negocios fáciles y con sobreprecios, al calor de todos los gobiernos de turno, permitiendo el armado de un empresariado corrupto, prebendario y acomodaticio, el mismo de donde nació, creció y se multiplicó el grupo Macri.

Hoy el escenario del ejercicio de la democracia es una burda fachada hipócrita, en donde el poder se define por nombres, donde no existen partidos, donde todos contra todos, bailan sobre la cubierta del TITANIC de una democracia, que cuando se usa como simple excusa para llegar al poder, simplemente resta correr a los botes, si es que aún no los rifaron en algún negocio turbio de los siempre presentes «oportunistas de la caja».

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