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Published on noviembre 8th, 2018 | by concordia7

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ALCONADA MON: “EL ESTADO SE APROVECHÓ DE NOSOTROS CON LOS PARADISE PAPERS”

El periodista de investigación, recibió el Premio a la Libertad de Expresión Nacional por su participación en el equipo argentino de los Paradise Papers. -Ramón Indart-

Hugo Alconada Mon, periodista de investigación del diario La Nación, fue reconocido este martes en la cúpula del Centro Cultural Kirchner (CCK), donde se celebró la décima edición de los Premios Perfil a la Libertad de Expresión Nacional e Internacional y a la Inteligencia. PERFIL le entregó el Premio a la Libertad de Expresión Nacional al equipo argentino de “Paradise Papers” que integra Alconada Mon y otros seis periodistas nacionales, entre ellos, Emilia Delfino del Diario Perfil.

Ellos forman parte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés). Esta vez, el equipo que también descubrió los Panamá Papers, revisó más de 13,4 millones de documentos de sociedades creadas o que operan en algunos de los paraísos fiscales más secretos del mundo. De esta manera, revelaron cómo empresas multinacionales y personajes de todos los ámbitos ocultaron activos y movieron fortunas lejos de los controles tributarios. Allí aparecen nombres como la reina Isabel, miembros del gabinete del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cantantes como Bono y Shakira y corporaciones como Apple, Nike y Facebook, entre otros implicados.

En Argentina pusieron la lupa en Luis Caputo, ex ministro de Finanzas de Mauricio Macri, y sus vínculos con fondos de inversión en Islas Caimán, Delaware y Miami. La filtración provino de dos estudios jurídicos con sede central en Bermuda y Singapur: Appleby, uno de los tres bufetes más selectos del mundo dedicados al armado y la administración de estructuras societarias offshore complejas, y Asiaciti Trust, otro proveedor de este tipo de sociedades.

Perfil.com – ¿Vieron cambios sustanciales en el sistema financiero luego de los Paradis Papers?

Hugo Alconada Mon – Por un lado, es muy pronto, pero por otro, algunas secuelas empiezan a percibirse. No tanto en la arena pública, pero por supuesto que tenés el G-20 que convoca y llama a la reducción de la operatoria offshore. Después tenés que algunos países que sí han tomado medidas duras y se han abierto investigaciones tributarias y algunas empresas han modificado sus sedes legales para empezar a ordenarse. Pero sobre todo es muy interesante ver cómo de Panamá Papers a Paradise Papers múltiples empresas y personas comenzaron a huir de algunos centros offshore para mudarse a otros. Algunos empezaron a regularizar su situación y otros, por el contrario, tomaron medidas casi como la tortuga que se guarda sobre sí misma para nunca más responderle a aquellos que eran su gestor de negocio en Panamá o las Islas Caimán.
Entonces, por ejemplo, tenés a algunos contribuyentes como el hermano del presidente Mauricio Macri, Gianfranco Macri, que se vio obligado a blanquear parte de su patrimonio porque estaba expuesto por Panamá Papers y posteriores, y tenés otros que es notable cómo desaparecieron, como a un extitular de IOMA (Instituto de Obra Médico Asistencial) provincial que lo contactamos para preguntarle si era dueño y nunca más respondieron.

– ¿Podemos esperar mayores filtraciones?

– Cuanto más se digitalice la información, más propensos somos al hackeo de esta información y a la posterior filtración. Yo viví en Estados Unidos cinco años, y te diría que una vez cada dos o tres meses alguna empresa grande o algún banco anunciaba ‘hemos sido hackeados, han obtenido información sobre 50 mil clientes’ o más. Con lo cual, esto es bastante regular, de hecho, me llama la atención que sea tan poco usual aquí en Argentina. Del otro lado, también es cierto que cuanto mayor son los riesgos de filtraciones, mayores son las medidas protectoras que toman múltiples clientes para resguardarse.

Por ejemplo, hay personas que nosotros hemos publicado, que figuraban contactando un estudio jurídico en Uruguay para nombrarlos como apoderados para que estos abrieran una sociedad offshore en Panamá, para que abrieran éstos una sociedad offshore en Islas Caimán, para a su vez abrirla en Curazao, para a su vez abrir una cuenta bancaria en Luxemburgo.

– Cinco pasos conté..

– Son los 5 niveles de separación. Esto, por un lado, y después tenés otros que son tan cuidadosos que no aparece un solo dato que permita identificarlos, es la nada. Por ejemplo, hay una mujer panameña que figura como apoderada de 15 mil sociedades comerciales, ¿esas 15 mil pueden ser todas del mismo sujeto? La verdad no tenemos ni idea, no tenemos un solo dato que nos permita reconstruir si son las 15 mil de esta mujer o si son las 15 mil de la familia de Osama Bin Laden, o incluso si en realidad son 15 mil personas distintas que contrataron a la misma mujer panameña, le pagaron cada uno 50 dólares y la mujer lo único que hizo fue poner el nombre y la firma como representante apoderada y nada más.

Hasta que alguno de estos 15 mil no cometa un error y nos permita hacer el efecto dominó y reconstruir la historia, es imposible rastrearlo.

– Con esta filtración, ¿tuvieron la ayuda del Estado argentino u otro del mundo que diga ‘vamos a apuntar con todo y nosotros los vamos a ayudar a que sigan con estas investigaciones’?

– No, las reacciones de los estados son comprensibles. Tenés el Estado donde ocurrió la filtración, por ejemplo, los Panamá Papers que ocurrió en Panamá, ese estado que tiene como una de sus industrias fuertes toda la dinámica societaria en el registro público de Panamá, lo que hizo fue levantar la guardia como para resguardar su industria. Y después es lógico que múltiples estados resguarden los secretos fiscales de sus respectivos contribuyentes. Si nosotros le hubiésemos pedido información a la AFIP, cosa que no ocurrió, la AFIP no nos puede dar ni un solo dato porque es todo secreto fiscal.

Entonces lo que hicimos fue la situación inversa, a cada uno de los contribuyentes preguntarles si lo tienen declarado, todo eso es un proceso más largo.

Sí te puedo decir, qué, por el contrario, el Estado se aprovechó de nosotros.

En el sentido de que nosotros publicábamos, nos llamaban a declarar, y en aquellos casos que podíamos entregar información, la entregábamos, entonces nuestro material terminó siendo aportado a las investigaciones de AMIA, los genocidas de la ESMA, múltiples investigaciones sobre múltiples exfuncionarios públicos y de actuales funcionarios públicos. Y en muchas ocasiones también nos ha pasada que fiscales nos decían ‘¿pueden revisar si tal persona aparece?’, entonces nosotros revisábamos si había algo, nosotros no podíamos entregar información que no fuera publicada, entonces le preguntábamos qué estaba buscando, a partir de ahí lo ‘peinamos’, lo publicábamos y a su vez con esto nos permitía después entregarle la información al fiscal que la estaba pidiendo.


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