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Published on junio 9th, 2018 | by concordia7

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A EXAMEN YA: EL FMI REVISA DESDE ESTE MES DÉFICIT, RESERVAS Y COSTO DE VIDA

El acuerdo tiene metas trimestrales no solo de déficit fiscal: también mirará la inflación y el balance del Central. Qué sucederá si no se cumplen. Primer test, a fin de junio. -Jairo Straccia-

Tras la satisfacción que se vio en la cara del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, cuando el jueves presentaron el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por US$ 50 mil millones, ayer el equipo económico recibió el respaldo directo del presidente Mauricio Macri, quien los recibió en la Quinta de Olivos.

Pero hasta ahí llega lo grato: ahora, llegan los fríos números de un programa exigente en materia de recorte de gasto público, baja de inflación y nueva lógica para la política monetaria y cambiaria. Y en ese punto empiezan a conocerse cómo serán las habituales condiciones que todo acuerdo con el organismo multilateral incluye, por más “distinto”, “cambiado” y con “salvaguarda social” que incluya el entendimiento.

Así, no bien se apruebe la semana que viene en el directorio del Fondo la formalización del “memorando de entendimiento” (MOU, en inglés), los funcionarios argentinos quedarán bajo el atento radar del italiano Roberto Cardarelli, encargado de la misión argentina, que revisará las variables en forma trimestral, con metas puntuales cada tres meses y la posibilidad de objetar el rumbo si no se cumplen los resultados. Es cierto que hasta ahora se conoce un recorrido de baja del déficit fiscal de 2,7% del Producto Bruto Interno de este año a 1,3% en 2019, hacia 0 en 2020 y hacia un superávit de 0,5% en 2021. Y que también se fijó un recorrido del costo de vida que esperan converja hacia el 17% el año que viene, al 13% el año siguiente y después a 9%.

Pero esos valores son solo las guías globales. En los próximos días se conocerá la guía de variables que deberán ir cumpliéndose trimestre a trimestre en cada materia: En términos fiscales, si bien se trata del mayor esfuerzo que deberá hacer el Estado porque estará obligado a cortar casi 4 puntos del PBI en un trienio (cada 0,1% de gasto que se recorta equivale a US$ 600 millones), ya había un cronograma de metas trimestrales que Hacienda venía difundiendo y que desde el año que viene se volverá más exigente. Allí regirán “metas cuantitativas” exigentes que de no cumplirse ameritarán diálogos con el staff que podrían poner en riesgo la viabilidad del programa.

En materia de inflación, desde fin de este mes, el Fondo Monetario fijará metas trimestrales de inflación anual. Por eso, Sturzenegger explicó anteayer que espera para junio de 2019 tener 22% de inflación anual.

Porque esa es hasta ahora la única meta trimestral difundida. El resto se conocerá tras la aprobación del MOU. El Fondo estableció un sistema de bandas para contemplar desvíos suaves y más pronunciados de la meta. En caso de que hubiera un desvío no muy pronunciado, las autoridades deberán reunirse y dar explicaciones Cardarelli y compañía.

Pero si la meta queda muy lejos, habrá que reunirse con los miembros del directorio. Igualmente, en ese caso se trata de “metas consultivas” que no incluyen las consecuencias de las “cuantitativas”. El entendimiento con el Fondo, en tanto, también incluye un seguimiento puntilloso de las reservas internacionales del Banco Central.

Al punto que también habrá metas trimestrales del volumen de dólares que tiene en sus arcas el ente monetario. El Fondo quiere tasas “a lo bruto” Hubo dos observaciones importantes del Fondo Monetario en el acuerdo recién anunciado que atañen al trabajo del Banco Central. Uno, el rol en el mercado cambiario. Y el otro, su política de tasas.

En primer lugar, desde el staff del Fondo Monetario hicieron saber que “no financian corridas cambiarias”. Si bien desde allí aclararon que las observaciones del 20% de atraso cambiario estaban referidas al valor de la divisa en diciembre y que no buscaban un salto extra de la cotización del dólar, sí se mostraron partidarios de la “libre flotación” de la moneda en un esquema de metas de inflación. Y también hicieron saber que consideran “de los 70” los esquemas de agregados monetarios.

Eso sí, remarcaron que la Argentina no deberá apresurarse en lo más mínimo a reducir las tasas de interés. “Los bancos centrales son brutos”, es una frase que se le atribuye al jefe de la misión argentina, Roberto Cardarelli. Es decir, las tasas se bajan recién cuando la inflación esperada ya se redujo. El costo del dinero al 40% como está ahora, da la impresión, tiene larga vida.


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